Arte

Naturaleza en fuga y libro sensual

Jorge Albán Dobles


Recorrido por las recientes exposiciones en el MADC

"La ciudad ya no existe, salvo como espejismo cultural para turistas". ¿Tremendista?Ö quizás. ¿Premonitorio?Ösin lugar a dudas. Marshall McLuhan escribió esto en 1967 y hoy en día, transculturación y poscolonialismo de por medio, son palabras más vigentes que nunca. PeroÖ ¿Qué pasa si aplicamos esta nietzscheana idea a la sacrosanta madre naturaleza, exuberancia que en forma de bosque lluvioso, retrocede a una velocidad de 9.4 millones de hectáreas taladas por año?

Cinthya Soto lo acaba de hacer. Su exposición ArtificioNatura en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo especula con la idea de combinar el bosque y sus implicaciones con la ilusión sensorial de la tecnología audiovisual. El resultado es un "antirromanticismo" muy acorde con nuestros cínicos tiempos y que, al contrario de pintores románticos como el alemán Gaspar Friederich o el inglés William Turner en el siglo XIX, no da fe de la magnificencia y poderío del reino natural. Cinthya, por el contrario, revela una flora y fauna subjetivamente definidas y engañosamente acogedoras.

Varias de las video-instalaciones que llenan la Sala 1 del MADC emplean un rigor y calidad de síntesis al que no estamos acostumbrados en Costa Rica. La artista, quien desde hace tres años y medio reside en Suiza, reconstruye tecnológicamente una serie de estados mentales y sensoriales, como la vulnerabilidad de hallarse bajo las copas de los árboles durante un aguacero o la timidez de los peces bajo el agua.

Mentales son también los estados que reflejan las obras del italiano Maurizio Pellegrin, quien en la Sala 3 del mismo museo presenta sus Trilogías, una serie de meticulosas recopilaciones de objetos, que a través de la clasificación, numeración y combinación son despojados de sus significados cotidianos e investidos de una carga metafórica. Muchos son los artistas de éxito que hoy en día recurren a un afán enciclopedista y recolector en sus obras, y estas instalaciones de Pellegrin, con pretensiones multiculturales y espirituales bastante cercanas al Zen, exigen quizás demasiado del espectador antes de desprender evocación alguna.

En la Sala 4 del mismo MADC Pellegrin nos ofrece una serie de videoartes más afortunados, en los que protagoniza momentos de anticipación ante la inminencia de la muerte. Ya sea en la forma de una ejecución militar, o de un sacrificio voluntario como hombre bala, el artista se ofrece a sí mismo como clave histórica para la interpretación de un diseño más grande que lo meramente sensible, de una exploración iniciática hacia el más allá o, en su caso, hacia un gran vacío mágico y totalizante.

Apertura fresca

La Sala 5, de reciente inauguración, alberga la muestra más impresionante de esta última hornada de exposiciones del MADC. La exposición Artistas y el Arte del Libro, proveniente del Instituto de Grabado Experimental del Lafayette College, Pennsylvania, permite apreciar e interactuar con ochenta libros de artista, que incluyen los más insólitos y variados diseños. Y como aquí, al igual que otras artes, la forma es significado, el contenido de los libros transita igualmente por los más variopintos temas, desde la pérdida de un pecho por masectomía, hasta la exploración espacial pura.

Curada por Curlee Raven Holton, Profesor de Lafayette y Director del Experimental Printmaking Institute, esta selección única revela una gran frescura y amplitud de criterio, que complementa muy bien el consabido personalismo curatorial del MADC, tan viejo como institución misma. Ojalá que esta apertura se extienda también a propuestas curatoriales nacionales independientes y novedosas, tal y como hiciera recientemente el Centro Cultural Español en la muestra Nuevos Curadores.

Esta extraordinaria exhibición plantea el libro como objeto sensual, no meramente informativo o contemplativo, a ser manipulado y descubierto con las propias manos. Visitarla sin lugar a dudas cambiará percepciones sobre la naturaleza y posibilidades del libro, así como sobre la necesidad del ser humano, más allá de toda moda artística, de conciliar forma y mensaje en hermosos libros-objeto hechos a mano.


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