La Liga vence en la casa del Herediano en el inicio de la final

Un zarpazo que hiere pero que aún no decide

Los manudos sacaron excelentes réditos de una inicial que le salió redonda

El Team reaccionó con coraje en la etapa de complemento y estrechó la pizarra

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      Patrick Pemberton y Osvaldo Quesada (orden usual) en su rito de la celebración tras uno de los goles manudos. Alajuelense dio el primer paso anoche en la final. | CARLOS BORBÓN.
Patrick Pemberton y Osvaldo Quesada (orden usual) en su rito de la celebración tras uno de los goles manudos. Alajuelense dio el primer paso anoche en la final. | CARLOS BORBÓN. ampliar

Heredia. Liga Deportiva Alajuelense tomó la palabra en el juego de ida y dejó adelantada la discusión por el título del Campeonato de Invierno 2012.

Venció al Club Sport Herediano, 1-2, pero el asunto –que continuará el sábado entrante, en el Alejandro Morera Soto– está lejos de ser cosa juzgada.

Fue el corazón rojiamarillo –el mejor haber de los campeones en este torneo– lo que le permitió al Team recomponerse y hacer control de daños de una situación cuesta arriba en el arranque del cotejo.

En cosa de ocho minutos, la Liga propinó par de zarpazos al Herediano y lo dejó viendo estrellitas.

Ambos (24’ y 32’) fueron el producto de un mejor armado y una mejor disciplina táctica manuda que se engulló a los florenses.

En ese arranque se vio a un cuadro rojinegro con mejores acabados, con una idea más precisa del cómo, cuándo y dónde del juego.

Herediano dio la impresión de que su plan de acción se quedó en el papel, un borrador que no cuajó.

Si bien es cierto que el primer tanto de la visita llegó por medio de un error grosero de Cristian Montero, también es cierto que la Liga sacó provecho porque ejercía presión sobre la salida florense y, de esa forma, Allen Guevara se fue solito para sentenciar.

Quien señale que a Jorge Davis lo dejaron íngrimo en el área y vea en ello un terrible yerro de marca de la zaga florense, también deberá ver que la jugada de distracción rojinegra para “jalar” las marcas fue ejecutada con propiedad.

Entre méritos propios y deméritos ajenos, pecados del rival y aciertos de su lado, la Liga puso el juego de su lado y dejó la sensación de que el comando del mismo iba más allá de lo que decía la pizarra.

Con el equipo groggy , Claudio Jara trató de dar un golpe de timón desde el banquillo: en 11 minutos agotó los cambios, en pos de una ruta que no supo hallar en la inicial.

La encontró por medio la pelota quieta, en la cabeza de Montero y cuando los dos equipos jugaban con 10 hombres gracias a las torpezas de Armando Alonso y Óscar Esteban Granados.

El primero se marchó por un agarrón infantil a un rival; el segundo picó el anzuelo de Elías Palma, quien se “hizo el muerto” y trajo a la memoria el papel que lo consagró en este misma cancha.

Herediano estuvo lejos de arriar banderas en la segunda mitad y eso le bastó para mantener las velas encendidas para la vuelta.

“A golpe dado no hay quite”, se suele decir: la Ligas dio el suyo. Esto sigue el sábado.

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