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Guanacaste: crecimiento con pobreza Miguel Sobrado Los datos más recientes sobre la pobreza en el país, si bien apuntan a una disminución de uno por ciento en el ámbito nacional, por otra señalan una ampliación de la desigualdad en el país y un crecimiento de la pobreza, donde menos se esperaba, en Guanacaste; provincia sobre la cual se han vaciado grandes inversiones externas en el sector turístico con uno de los cantones, Santa Cruz, con índices de construcción superiores a Escazú, líder tradicional en ese tipo de inversiones. ¿Por qué entonces, la riqueza no se derrama sobre la población local? Guanacaste resulta ser la región con mayor pobreza del país, porque su población no ha sido preparada por el sistema educativo e institucional en general para aprovechar las oportunidades del turismo. La teoría del derrame de riqueza de unos pocos sobre los más pobres no ha encontrado respaldo sustantivo a nivel mundial. Si bien podemos encontrar experiencias exitosas de aprovechamiento de las oportunidades del turismo en comunidades del Valle Central como La Fortuna u otras donde existían pequeñas empresas agrícolas que producían para el mercado y pudieron adaptarse a las nuevas condiciones, esto no ha sucedido en regiones como el Guanacaste tradicional de latifundios y minifundios donde prevalecía hasta hace unas décadas la economía de subsistencia. Regino, el pescador. Por eso, como me relataba Regino, un pescador de La Esperanza, en el distrito de Nosara, cuando a su padre a mediados de los setenta le ofrecieron siete mil colones por quince hectáreas a la orilla del mar, una suma astronómica en ese entonces para ellos, no lo pensó dos veces para venderla. Muchos años después, le relataba a unos estudiantes de tesis, que viendo como otros hacían negocio con el turismo, el soñaba con hacerlos también, pero no sabía cómo. No fue sino cuando asistió al curso de proyectos que se dio en el Laboratorio Organizacional de Terreno en 2003 impulsado por la UNA y el seguimiento posterior realizado por dos esforzados funcionarios del IDA, que Regino se introdujo, averiguando costos, ingresos y condiciones del mercado, en los secretos de la economía mercantil y hoy tiene su propia pescadería que vende pescado procesado a la comunidad y a los hoteles locales. Hoy en día, además de Regino una decena de empresas surgidas o estimuladas por la capacitación se han encadenado a la nueva economía turística. De tal forma, una parte muy importante de la población tradicional guanacasteca, se ha visto marginada de la oportunidad de desarrollar empresas y otro sector aún más amplio no ha tenido la formación educativa ni técnica para poder conseguir un empleo en la nueva economía turística. Al mismo tiempo que crecen las oportunidades en el sector turístico, disminuye el área agrícola y las oportunidades laborales tradicionales generando desempleo y frustración para los locales. La población excluida, incluyendo una parte importante de su juventud, encuentra ingresos fáciles en el narcotráfico y en la delincuencia, lo que ha empezado a preocupar, por sus consecuencias nefastas, las grandes empresas turísticas y a las autoridades locales y nacionales. Una excepción destacable por su visión e impacto logrado lo constituye el Hotel Punta Islita, cuyos empresarios encabezados por Villafranca y Zurcher apostaron por invertir en el desarrollo de capacidades de la población y el mantenimiento de la ecología local. Hoy en día, estimuladas por el Hotel florecen varias empresas locales de servicios y el 96% de sus empleados son de la zona y han sido capacitados por los mejores técnicos nacionales, contratados por el propio hotel. Además, lo más interesante de todo es que no se trata de filantropía barata, sino que como buenos empresarios hacen clavos de oro por los premios obtenidos internacionalmente como “Pequeño Hotel de Lujo, Social y Ecológicamente Responsable”. Con su ejemplo y liderazgo empresarial han demostrado al país que el bienestar de todos es imprescindible para que el interés personal, bien entendido, florezca. En otras palabras, como la mayor parte de los animales superiores saben muy bien que hay que cuidar y mantener limpio el sitio donde se come y se duerme si se quiere tener buena salud. Empresarios ejemplares. La tarea emprendida por estos empresarios debe servir de ejemplo para reorganizar la capacitación institucional, respondiendo a las necesidades locales bajo la supervisión y control de la sociedad civil. Los procesos de capacitación no pueden diseñarse en escritorios alejados de las realidades concretas. No es lo mismo Guanacaste, que el Valle Central o las zonas bananeras que tienen experiencias empresariales diferentes. No pueden pretender alfabetizar empresarialmente en todas partes con cursos estandarizados impartidos con el método de la educación “bancaria” tradicional. La alfabetización empresarial, para que sea efectiva en las condiciones de mercado y de división social de trabajo, requiere de un nuevo software organizacional, adecuado a cada región, que solo se puede obtener a través de una práctica activa y participación organizada de los emprendedores. El camino del desarrollo sostenible social y ecológicamente, requiere trascender los conceptos económicos e incorporar, a contrapelo de los dogmas, dimensiones sociológicas develadas por experiencias andragógicas, basadas en la autonomía y respeto a las necesidades de la gente, como la aplicada por el Hotel Punta Islita.
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