 Solana y Larijani
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MADRID (AFP) -
Irán ha hecho un gesto de apertura en la crisis nuclear respecto a las inspecciones de la AIEA, pero se mantuvo inflexible sobre el fondo, es decir, el enriquecimiento de uranio, hizo saber el viernes el diplomático europeo Javier Solana tras una reunión con el negociador iraní.
La secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice mostró sus dudas sobre los progresos realizados al hablar de declaraciones "confusas" tras la reunión del jueves en Madrid entre Solana y Alí Larijani, en el avión que la traía a España para una corta visita oficial.
Al término de cuatro horas de reunión en Madrid con Larijani, el Alto Representante para Política Exterior de la Unión Europea (UE) había afirmado que "hemos avanzado en unos temas importantes", especialmente respecto a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).
El viernes una portavoz de Solana volvió a hablar de este diálogo calificado de "positivo", que tuvo lugar en el palacio de El Pardo, en el norte de la capital española.
"Hubo algunos progresos en una serie de aspectos. Irán está dispuesto a discutir sobre asuntos en suspenso con la agencia (ndlr: AIEA), que están vinculados al acceso a la información y a la cooperación" con ese organismo, especificó.
El asunto de las inspecciones de la AIEA era un punto de fricción suplementario entre Teherán y las grandes potencias, que amenazan con nuevas sanciones, tras un duro informe publicado la semana pasada por esta agencia basada en Viena.
La AIEA advirtió que Irán sigue desafiando a la ONU al continuar con su programa de enriquecimiento de uranio, obstaculizando además la actividad de los inspectores sobre el terreno.
Irán no proporcionó a los inspectores las necesarias "garantías sobre la naturaleza exclusivamente pacífica" de su programa nuclear y su cooperación "se deteriora", había subrayado entonces la AIEA. Teherán había desmentido que pusiera obstáculos al trabajo de los inspectores de la agencia internacional.
La apertura de Teherán sobre este asunto sería un primer punto positivo en el activo de Solana, cuya anterior reunión con Larijani a finales de abril en Ankara había resultado infructuosa.
"La reunión (de Madrid, ndlr) ha sido positiva", subrayó el viernes la portavoz de Solana, reconociendo que "no hubo un verdadero y fundamental avance".
"La suspensión (del programa iraní de enriquecimiento de uranio) es muy difícil. Si se hubiera alcanzado un acuerdo en ese sentido, el problema habría sido resuelto", declaró esta portavoz.
"La cuestión es saber si hemos llegado a un punto en el que los iraníes están dispuestos a suspender" sus actividades de enriquecimiento de uranio, y "no veo ningún signo de ello", reaccionó, por su parte, la jefa de la diplomacia estadounidense.
Las grandes potencias temen que la República Islámica utilice su programa nuclear civil con fines militares y ponen la suspensión del enriquecimiento de uranio como requesito previo para iniciar negociaciones con Teherán sobre asuntos de cooperación, especialmente en lo referente al programa nuclear civil.
Teherán siempre ha desmentido que su programa tenga un objetivo militar, afirmando simplemente que busca tener combustible para sus centrales nucleares.
Irán sigue haciendo oídos sordos a las exigencias del Consejo de Seguridad que le ha instado en tres resoluciones sucesivas (dos de ellas acompañadas de sanciones) a que suspenda este programa.
Las delegaciones de Solana y Larijani volvieron a mantener contactos telefónico en la mañana del viernes y se prevé otra reunión para dentro de dos semanas, según la portavoz de Solana.
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