 Un soldado estadounidense vigila la entrada de la base de Spangdahlem, en Alemania
(AFP/Ddp)
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ANKARA (AFP) -
El continente europeo extremó la vigilancia el martes con ocasión del sexto aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, después de que varios ataques hubiesen sido frustrados en Turquía, Alemania y Dinamarca.
En Ankara, la policía desactivó el martes una bomba de alta potencia colocada en un minibús situado en un estacionamiento en el centro de la ciudad, que podría haber causado daños "catastróficos".
"El trabajo meticuloso de las fuerzas policiales impidió una catástrofe (...) No quiero pensar lo que hubiera pasado si el atentado se lleva a cabo", declaró el gobernador de la capital turca Kemal Önal, tras precisar que había "gran cantidad de explosivos".
El gobernador subrayó que perros especialmente entrenados habían localizado los explosivos en el vehículo, aparentemente robado, y vigilado desde la noche del lunes por las fuerzas de seguridad.
Önal señaló que por el momento no había habido ninguna reivindicación y no precisó de qué organización podía sospechar la policía.
La integración de Turquía de la Unión Europea (UE) sería la "mejor respuesta" a quienes piden "una guerra de religiones", afirmó por su parte el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Massimo D'Alema.
Por su parte, Alemania, aún conmocionada una semana después de la detención de tres islamistas que preparaban atentados en su territorio, se estremeció de nuevo al recibir una amenaza anónima de atentado con bomba contra la base de la aviación estadounidense en Spangdahlem (oeste).
"En ningún momento ha existido un peligro concreto para la población o las instalaciones (militares) en Spangdahlem", informó la policía de Treves (oeste). Podría tratarse de una broma de mal gusto, según la policía, que excluye cualquier relación entre estas amenazas y las detenciones, el 4 de septiembre, de tres presuntos islamistas sospechosos de preparar atentados contra objetivos estadounidenses.
Todos estos acontecimientos lanzaron un debate en Alemania sobre la necesidad de reforzar las medidas antiterroristas.
En Italia, las autoridades reforzaron las medidas de seguridad desde el lunes, temiendo que la fecha del 11 de septiembre pudiese ser utilizada "para aumentar el impacto mediático y propagandístico de eventuales acciones terroristas". Se extremó la precaución "incluso en ausencia de señales específicas de la existencia de una amenaza", precisó el Comité de Análisis Estratégicos Antiterroristas (CASA).
"Las recientes operaciones policiales realizadas en Dinamarca y Alemania parecen ser la prueba de un nuevo activismo por parte de grupos islamistas radicales en Europa", señaló CASA.
La prudencia también estuvo en el orden del día en Gran Bretaña, donde el recuerdo de los atentados del 7 de julio 2005 en los transportes públicos de Londres, que causaron 56 muertos, sigue muy presente. "Por medidas de seguridad", Scotland Yard y el ministerio británico de Interior se negaron a precisar si la seguridad habían sido reforzadas el martes.
Incluso en Suiza, país considerado hasta ahora como uno de los más seguros del mundo, la amenaza terrorista es evaluada regularmente para poder reaccionar "con rapidez", según la policía federal helvética.
En Francia, la ministra de Interior, Michele Alliot-Marie, consideró que la amenaza terrorista "no afecta a Francia ni más, ni menos que a otros países". Alliot-Marie felicitó a los servicios de inteligencia franceses que, según ella, "hace un trabajo notable, en estrecha relación con los servicios de otros países europeos y de otras regiones".
Para el general británico Michael Rose, ex jefe de las Fuerzas de la ONU en Bosnia, el responsable de la agravación de la seguridad tiene un nombre, "la política de intervención en el extranjero del presidente (estadounidense George W.) Bush". "Por medios militares ha conducido a la mayor instabilidad y a una creciente difusión de la violencia terrorista en el mundo", escribió en el Daily Mail.
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