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Burgos dice que duerme con el expediente de su caso de almohada. A su lado, dos custodios del OIJ.
Archivo
Juicio por muerte de asistente judicial

Burgos: ‘Esta acusación de la Fiscalía es pura cochinada’

Exdefensor dice que Ministerio Público acomodó testigos
Según acusado, los fiscales ocultaron al Tribunal pruebas a su favor

Rónald Moya
rmoya@nacion.com

“Lo único cierto que tiene la acusación en mi contra es que Maureen y yo éramos casados; todo lo demás son puras mentiras de la Fiscalía”.

Con esta frase inició ayer el exdefensor público Luis Fernando Burgos un ataque a la acusación que, por la muerte de su esposa, Maureen Hidalgo, le formuló el Ministerio Público.

El exdefensor público, de 50 años, está acusado de homicidio calificado mientras que a la exfiscal Zulay Rojas (exnovia de Burgos) se le atribuye el delito de encubrimiento. Rojas no estuvo presente ayer en el debate por continuar hospitalizada debido a una crisis nerviosa.

Ayer, Burgos se dedicó a combatir contradicciones relacionadas principalmente con la hora en que según el Ministerio Público ocurrió el homicidio de Maureen, cuyo cadáver apareció en un barranco, en Atenas, Alajuela, el 16 de julio del 2006.

El acusado contestará hoy preguntas de su defensor Jorge Rojas y de las tres juezas. Adujo que no contestará preguntas de la Fiscalía por “esconder pruebas y por acomodar testigos”.

Burgos manifestó que la acusación en su contra la hizo de manera apresurada el fiscal general, Francisco Dall’Anese. “Es una pura cochinada en la que acomodaron la hora del crimen y los testigos; aquí faltó investigación”, sostuvo.

Cuestiona hora. En la acusación, la Fiscalía establece que el homicidio de Maureen ocurrió entre la noche del lunes 10 de julio y la madrugada del 11 de julio del 2006.

“No puede ser que ocurriera entre la noche del lunes 10 de julio y la madrugada del martes 11 porque está demostrado que a Maureen la vio el guarda (Jonatan Muñoz) entrar y salir de su apartamento el martes 11 de julio entre las 3 y las 5 de la tarde, como lo declaró aquí este testigo”, argumentó Burgos.

El acusado agregó que él mismo desayunó con su esposa Maureen ese martes 11 de julio cuando, incluso, le ayudó a aplanchar la ropa que se pondría.

La hora de los testigos. Burgos llamó la atención del Tribunal sobre inconsistencias en la hora en que, según dos testigos y la acusada Zulay Rojas, habría muerto Maureen.

“Mientras que Zulay Rojas dice que yo le dije que fue a las 8 de la mañana del martes 11 que la maté, Guillermo Hütt (otro testigo) dice que yo le dije que ocurrió a las 8 de la noche de ese día, pero el testigo Anthony Calderón dice que yo le conté que fue entre la noche del martes y la madrugada del 12 de julio”, agregó Burgos ante el Tribunal.

La acusación señala que Burgos trasladó, con la ayuda de una persona no identificada y en un auto no identificado, el cuerpo de Maureen para depositarlo en un barranco en Atenas.

Burgos señaló que el tal vehículo sin identificar no existe porque “yo no iba a meter al condominio un vehículo extraño para que el guarda anotara la placa; lo que pasa es que Maureen nunca estuvo muerta en mi apartamento”, afirmó.

Burgos reiteró que no es cierto que le diera a Maureen un celular para controlarla. “Ese celular ella se lo quitó a su hermana Marina”.

Agregó que tampoco la obligó a tatuarse con su nombre, porque la idea de que los dos se tatuaran fue iniciativa de Maureen.

Trato preferencial. Burgos reiteró que a la exfiscal Zulay Rojas el Ministerio Público le dio un trato preferencial. “No puede ser que se le indagara como imputada hasta el 26 de setiembre del 2006; o sea, pasaron más de dos meses desde el momento en que ocurrieron los hechos y la mantuvieron durante varios meses suspendida con goce de salario”.

Dejó entrever un arreglo del Ministerio Público con Zulay, y agregó. “Lo que pasa es que a Zulay no se lo dieron por escrito y entonces se la terminó llevando bin-Laden...”.

En alusión a que Zulay Rojas declaró que le tenía miedo a él porque la agredía, Burgos dijo. “Una mujer agredida y que le tiene miedo a un hombre lo que busca es alejarse de él. Pero Zulay procuraba acercárseme luego de que dejamos de ser novios. Tuve que pedirle que se ubicara”.

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