Hay algo en la dirección de espectáculos teatrales que seduce a María Torres, a tal punto, que la conocida artista costarricense ha pensado en dejar la actuación.
Sin embargo, es solo una tentación, aclara. Cuando piensa en personajes entrañables como Elodia y la Tía Maricucha, el corazón se le conmueve al pensar en su futuro.
La actriz celebróa la primera década del Teatro Torres, junto a Johanna Valverde, productora de la sala, quien la ha acompañado en todo este camino.
Acerca de este aniversario y los nuevos desafíos profesionales que enfrenta la actriz, Torres se confesó con Viva.
¿Cómo ha sido esta experiencia de dirigir el Teatro Torres por una década?
Ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida, con la que más he crecido como artista porque comencé siendo actriz y ahora puedo decir que Johanna y yo somos productoras y directoras de este proyecto. Los diez años no han pasado en balde por mí.
¿Cuáles son las grandes lecciones aprendidas en este tiempo?
El aprender a escoger bien las obras y atreverme a dirigir. Cuando comenzamos, solo actuaba y ahora, dirigiendo, me siento bien. Siento que me estoy comenzando a hacer grande.
El Teatro Torres vino a diversificar la cartelera costarricense. ¿Cuáles eran sus necesidades como espectadora y como actriz en los inicios de este proyecto?
Hace diez años había una línea teatral muy particular que era la de ir a la platea, sacar la gente del público y llevarla al escenario. Ese era un método que se había desgastado y provocaba miedo entre el público de ir al teatro y que lo sacaran. Así que retomar obras con una ‘cuarta pared’ y el humor que dice algo era lo importante para nosotras.
”No queríamos montar obras por hacerlo, sino montar obras que digan algo importante; que tengan algún contenido. Eso es lo que hemos querido hacer y lo que hemos venido haciendo”.
¿De dónde vino el valor para lanzarse en un proyecto como este?
La fuerza básica fue la fe y el gran cariño que tanto Johanna como yo teníamos por crear un proyecto diferente. Johanna, como diseñadora de interiores, creó un espacio maravilloso, cómodo, en el cual la gente se siente como en su casa y era lo más importante. No queríamos solo tener un espacio donde la gente llega a ver teatro, sino un lugar cómodo con bar, con área vip. Esos conceptos de teatro de “ciudad grande” fueron los que le dieron un sello al Teatro Torres.
¿Creen que su teatro marcó pauta en ese sentido?
Los teatreros se han dado cuenta de que el público quiere otro tipo de espacio y otro tipo de calidad; al público no le importa tener que pagar por ello, siempre y cuando se sienta bien. El Teatro Torres hasta hace unos meses era el teatro más caro; el Teatro Espressivo (Curridabat) ahora maneja la misma línea y El Triciclo (Escazú), igual.
¿Hay mercado para esos valores agregados?
Claro que sí. Siento que el público ha crecido. El público de ahora es diferente al de hace 10 años; es más crítico: sabe y exige más.
”El público de la Compañía Nacional de Teatro en los años 70 y 80 que le gustaban las obras clásicas y que era crítico se había perdido. No digo que ese público se recobró, sino que hay una generación nueva que está yendo al teatro ahora, después de una vida de no ir. Ahorita, tenemos un público grande y mucho más maduro”.
¿Cuáles son los retos que le esperan al Teatro Torres a partir de este momento?
El reto más grande no es llegar, es mantenerse. Con tantas opciones en la misma línea, tenemos que ser mejores cada vez, conseguir mejores obras... Hay que saber escuchar al público, ver qué es lo que quiere; diversificarse.
Con este teatro, se abrieron otras oportunidades para usted. La hemos visto como directora y productora. ¿Ha pensado alguna vez dejar la actuación para dedicarse exclusivamente a esto?
Me he visto tentada, pero las obras en el Teatro Torres duran tanto tiempo que es una bendición. Toc Toc cumplió las 300 funciones y con Divorciadas, evangélicas y vegetarianas vamos por las 400. El campo de la dirección queda relegado a próximas producciones y eso en el Teatro Torres es algo lento; por eso, la idea de diversificarse, aprovechar el espacio. Quiero tener el teatro abierto toda la semana y ahí estamos buscando nuevos textos.
¿Cuáles obras le gustaría presentar en el teatro?
Hemos estado leyendo. Las obras llegan en su momento adecuado. La gran ventaja en torno al Teatro Torres y a producciones Torres Valverde es el respaldo que nos han dado las agencias literarias porque continuamente nos están llegando éxitos en otros países.
¿Qué pasará, entonces, con personajes tan entrañables como La Tía Maricucha o Elodia?
Quiero muchísimo esos personajes. En ese momento, quedarían relegados a mi espectáculo personal, y no sé que deparará el destino para estos personajes; espero que solo cosas buenas.