A muchos les sorprende que con su disco homónimo, el artista puertorriqueño Ricky Martin esté volviendo locos a los consumidores del mercado anglosajón, europeo y de oriente. Pero que Ricky sea el latino más popular del momento, aún en tierras donde no se habla español, no es fruto ni de la casualidad, ni de su ángel, ni de su atractiva figura: es el resultado de una producción acertada y de un manejo de imagen que ha sabido llevarlo a la cima del mercado, opinan varios costarricenses vinculados con el mundo del espectáculo o de la música.
Ricky Martin no es para nada un novato: tiene 15 años de carrera artística, cinco producciones discográficas y 14 millones de álbumes vendidos que, hasta la fecha, le dejan en el bolsillo 41 discos de platino y 52 de oro.
Estas cifras comprueban que el nombre de Martin ya era conocido en varios países.
Pero ahora Martin, que apenas cuenta con 28 años de edad, alcanza una fama que asombra y que muchos atribuyen a Livin' la vida loca, el sencillo punta de lanza de Ricky Martin, su primer disco en inglés.
En la revista Billboard, Livin' la vida loca ocupa cuatro primeros lugares: entre las 100 canciones más calientes, los 100 sencillos más vendidos. los 50 discos sencillos latinos de más venta y los temas latinos más calientes.
Esto es tan poco común que la prensa estadounidense no encuentra un ejemplo previo con el cual comparar a Martin.
En pocas semanas el sencillo ha vendido más de 600 mil copias en Estados Unidos. En Centroamérica ya ha alcanzó un disco de oro por ventas, según lo confirmó a Viva Sony Music América Central.
En cacería por un autógrafo, los fanáticos de Martin llenan a reventar cualquier local donde él aparezca.
Livin' la vida loca ocupa desde hace semanas los primeros lugares de las listas de popularidad de unos 22 países. Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Canadá, España, Australia, Noruega, Suiza, Suecia, Finlandia, Italia, Alemania, Portugal y Costa Rica son algunos de ellos.
Pero lo insólito sucedió la semana pasada cuando la revista Time publicó la fotografía de Martin como portada de la edición internacional y estadounidense.
Esta es la primera vez que un cantante latinoamericano aparece en la revista internacional.
¿Será todo producto de una sola canción? Los expertos revelan que no es así.
Bien pensado
No hay nada casual detrás del boom de Ricky Martin.
El disco es una prueba de ello. Con alarde de astucia, Martin hizo dúo con Madonna (Be careful) y la cantante sueca Meja (Private emotion), dos de las figuras más fuertes de la música pop del momento. Cada una es reina en dos de los mercados más importante de la música. Esta es definitivamente una alianza estratégica.
Quienes escribieron las canciones del disco son los mismos productores que trabajan para Emilio Estefan, el "padrino" que muchos artistas latinos desean para ingresar al mercado anglosajón.
El mismo Estefan, Robi Rossa (que trabaja con Martin desde hace años), el compositor Desmond Child (conocido por su trabajo al lado de las bandas Bon Jovi y Aerosmith), Jon Secada, George Noriega, Juan Zambrano y Walter Afanasieff son los productores de Ricky Martin.
Al grabar con Madonna, William Orbit (titán de la música electrónica y productor de la cantante) se sumó también al trabajo detrás del disco del latino.
"Definitivamente está bien asesorado. Lo han puesto a hacer aquello que está dentro de sus capacidades y lo hace perfectamente. Las canciones que le escriben son, además, muy buenas. Esta combinación de factores hace que llegue al número uno", afirmó a Viva Alfredo Chino Moreno, reconocido empresario y productor costarricense.
Punzar donde duele
El álbum estuvo dos años en producción, el resultado es un disco que satisface muchos gustos a la vez. Lo mismo aparecen bases de rock, percusiones latinas, ska, funk y hasta música de los años 60. Lo mismo llama al romance que a la fiesta. Acapara así a públicos diversos.
"Algo importante en este disco y en el trabajo de Ricky Martin es la tendencia a usar etno- techno, donde lo percusivo rescata frases y estructuras musicales del folclor de una región. De ahí que en su disco se siente la fuerza de la batucada, por ejemplo", aseguró Alberto Zúñiga, critico de música y productor de radio.
"Otra de las virtudes es que los instrumentos que se utilizan son reales y no programados, eso da otra calidad", agregó el crítico.
En una época en la cual abundan las malas noticias, los desastres naturales, las guerras, la miseria y otras dolencias sociales, la propuesta musical de Martin encuentra cada vez más lugar.
"El mensaje de Martin es positivo, su música es liviana e invita a disfrutar la vida. Eso hace falta ahora y los latinos tienen gran capacidad para eso" , indicó Zúñiga.
Esto en parte explica porqué en Costa Rica muchos jóvenes que no eran seguidores de Ricky Martin están comprando el disco en inglés. Está a la venta ya en todas las discotecas del país y tiene un precio que oscila entre ¢4.000 y ¢4.500.
¡A lo seguro!
Martin cosecha en terreno arado por otros.
En el reportaje que la revista Time publica en su reciente edición, algunos expertos afirman que el hecho de que otros artistas latinos hayan ingresado y logrado un buen nombre en el mercado norteamericano, le abre las puertas a Martín.
Además, el boricua no es un desconocido. Su tema María, del disco A medio vivir fue el que calentó el gusto popular pues vendió más de 10 millones de ejemplares.
Con La copa de la vida -tema oficial del Mundial de Futbol Francia 1998- dio el primer gran paso hacia la conquista del mercado mundial del sonido.
En febrero, con Vuelve -el disco anterior donde se incluye el tema del Mundial- el boricua obtuvo el codiciado premio Grammy al mejor álbum pop latino.
Esa definitivamente fue su noche, una noche que lo catapultó al mercado anglosajón. Al interpretar en vivo La copa de la vida fue visto por más de mil millones de personas en 187 países alrededor del mundo.
Gracias a su éxito, Ricky Martin fue invitado al programa Saturday Night Live. Apareció también en The Rosie O'Donnell Show en Miami y se presentó en vivo en la edición matutina del noticiario Today de la cadena NBC.
Aunque muchos lo subestiman porque comenzó su carrera con el grupo Menudo y porque los de oído fino aseguran que no tiene una gran voz, Martin ha hecho dúo con Sting y Julio Iglesias, ha participado como invitado en festivales como el de San Remo en Italia y Viña del Mar en Chile, ha llenado estadios desde Buenos Aires a Beijing. El 1 de junio cantará a dúo con el afamado tenor italiano Luciano Pavarotti.
El cantante está ahora de gira. En Costa Rica su último concierto fue en 1995 en el Gimnasio Nacional y se espera que regrese en el 2000.
"Sus espectáculos son de alta calidad. Desde lo técnico hasta su desempeño en el escenario es impactante. Es además un artista con una gran capacidad histriónica, es desenvuelto, tiene aplomo y es hermoso pero con aire latino sajón. Estos son factores que refuerzan su éxito", explicó Tatiana de la Osa, directora y productora costarricense de teatro.
"Tiene una gran naturalidad, que muchos artistas, como Michael Jackson, ya han perdido", complementó Alberto Zúñiga.
Así, lo que muchos han llamado la Rickymanía se extiende cada vez con mayor fuerza.