Nació en España pero es más tico que cualquiera; desde hace 25 años es la némesis de todos los dirigentes deportivos, futbolistas mediocres, comentaristas trasnochados, árbitros abusivos y últimamente, quien se atreva a echarse un “Mano a Mano” con él, en su programa noctámbulo de Extra TV 42, los martes a las ocho de la noche. En una ocasión estuvo a punto de trabajar en canal 7; “la gestión fracasó y apareció otro detrás de la cortina con un puñal. Los inseguros no perdonan, quieren tontos útiles y esa materia no la he estudiado.”
Juan Luis no es un “queda bien”. Con su verbo fácil y enjundioso parte el ayote por la mitad y con el látigo de su lengua azota a los mercaderes del futbol, que según dice Hernández, convirtieron este deporte en un “escenario increíble para vivir, viajar, divertirse y hasta irse con la novia de luna de miel; a estos vividores lo que les falta es verguenza.”
Este ingenioso hidalgo se jacta de ser el entrenador con más partidos oficiales en el fútbol tico: 700 y pico. Ahora está en el banquillo de Puntarenas, pero dirigió a casi todos los equipos nacionales de Primera División y a varias selecciones.
Se considera entrenador, no técnico. “Aquí le llaman
Cuando llegó a Costa Rica, invitado para dirigir un equipo de la Primera División, decían que era un improvisado: “Un imbécil dijo que yo lavaba carros en Madrid.”
Descansa, no duerme. Nunca está quieto. Necesitaría varias vidas para hacer todo lo que quiere, pero quiere todo lo que hace. “No se a qué sabe el whisky o el guaro; la debilidad mía es trabajar, escribir, leer, escuchar música, ver un buen programa de televisión y desconectarme de todo.”
Cada mañana, este
Lo acusan de inquebrantable, apasionado, irónico, punzante, sardónico. Alega en su defensa que es trabajador, ordenado, honrado, responsable y leal.
Reconoce sus errores y nunca “pasa facturas”, aunque hay gente “ con la cual no iría ni a misa de once.”
--¿Es un incómodo?
--Soy vehemente, frontal, nunca he claudicado, soy polémico. Creo en los grupos de trabajo, en la gente, en las organizaciones, en la disciplina, y si ser incómodo es todo eso pues entonces lo soy. Los fuertes mueren de pie, como los árboles. Intento ser lo más sociable posible.
--¿Disciplina o broncas?
--El futbol es un deporte colectivo y todos deben remar en la misma dirección y el que no lo hace lo bajamos. Mucha gente vive en el desorden; no soy un apóstol pero no tolero que nadie robe. Mis broncas son futbolísticas; en el vestuario de un equipo hay unos códigos de conducta que tienen que uniformar a todos y siempre hay gente que no encaja y el que quiere ser individualista que se dedique al ajedrez, tenis o natación.
--¿Es un figurón?
--Para nada, no ando en busca de las cámaras, hay entrenadores que se quedan en el campo para salir en televisión.
--¿Reconoce errores?
--No me duelen prendas y no me cuesta ningún trabajo reconocer que estoy equivocado; aquí se dice pedir disculpas y en España pedir perdón. Si hay que hacerlo ni modo y afrontar las consecuencias.
--¿Genera envidias?
--Cuando era director de Deportes en Radio Sonora un colega que tenía un programita que nadie escuchaba, me denunció a Migración por no cumplir los requisitos de residencia. Me iban a deportar; tenían listo el tiquete en Iberia y un amigo era el encargado de buscarme y meterme a la perrera. Gracias a las gestiones de Luis Fishman, ministro de Seguridad, salí bien librado; seguro había liguistas y saprissistas a los que le caí mal.
--¿Es un apagafuegos?
--Evitar un descenso se disfruta más que un campeonato porque se sufre mucho. Para mí es una situación familiar, reconozco enseguida el problema y la experiencia me permite dar en el clavo y resolver la situación.
--¿Se ha metido en líos?
--Tuve nueve juicios penales con Parmenio Medina y nunca nadie me llamó a declarar. Cuando era entrenador de la selección en 1997 un dirigente me demandó; ahora está en la cárcel por homicida. Otro me montó pleito cuando fuimos a Estados Unidos y le dije que devolviera el muerto con los tacos que se había robado. En 1988 un aficionado en Cartago me insultó todo el partido, al final me esperó y me molestó mucho que me dijera “gallego”, me quiso pegar y me defendí, fuimos a juicio y perdió.
--¿De dónde sale Juan Luis?
--Nací en Madrid en el barrio de Chamberí. Mi madre se llama María del Pilar Fuertes Gómez y tiene 83 años. Ella escribía con 20 años en un periódico que se llamaba
--¿Tiene familia?
--Fui padre a los 20 años y madre a los 30. Desde hace 21 años estoy separado de mi mujer; ella se quedó en España y mis hijos se vinieron conmigo porque su madre les dijo que así tendrían mejor porvenir y se lo agradezco. Dos varones son ingenieros en sistemas, uno administrador de empresas y otra abogada y criminóloga graduada aquí. Los hombres viven en España y la mujer aquí. Todos están casados y tengo nietos.
--¿Hizo plata?
--Se puede hacer dinero en el futbol pero lo que se gana hay que disfrutarlo. Mi fortuna son la carreras profesionales de mis cuatro hijos, casa propia, carro, pagar la tarjeta de crédito y ver a mi madre cuando hace falta. El sobrante lo usé en viajar a los Mundiales, a las Eurocopas y en conocer el mundo.
--¿Quién lo calló?
--Una profesora de sociología en la Universidad Latina que me tuvo tres meses sin abrir la boca; repetía el curso porque con ella porque ya me había aplazado una vez y lo necesitaba para aprobar el bachillerato en periodismo. Estaba quedito en la clase, si pestañeaba me dejaba tuerto. Fueron tres meses, todos los miércoles durante dos horas.
--¿Cómo lidia con los ticos?
--Aquí la filosofía es yo no vi nada, me quito, veo para otra parte y en mi caso no hago nada de eso. Llegamos al acuerdo de que cada uno debe tener su propia personalidad y ni yo los cambio ni ustedes me cambian; tanto que todavía mantengo la “zeta” en mi acento y no arrastro la “erre”. Soy más tico que tú porque yo elegí este país para vivir. Mi patria es España pero mi país es Costa Rica.
--¿Tiene amigos?
--En Facebook 1.900 y un millón de enemigos; algunos son gratuitos. Los enemigos son destructivos y los obvio, los ironizo y los minimizo. Soy amigo de mis amigos a muerte, en las buenas y todavía más en las malas.
--¿Es egoísta?
--Hago lo imposible por ayudar a la gente aunque yo esté jodido. Siempre estoy jodido. Lucho a muerte por los jugadores y las instituciones y estoy a favor de las juntas directivas y que los futbolistas trabajen y no se roben el salario y en eso soy su enemigo.
--¿Tiene todas las soluciones?
--Ojalá. No tengo tiempo para solucionarlo todo y hay cosas que no están a mi alcance. Me critican porque ando arreglando los problemas de los demás y los míos siempre están pendientes.
--¿Vive apurado?
--Arranco a las 6 a.m. y lamento que el día solo tenga 24 horas. Me falta vida, llevo prisa, necesitaré cien años para todo lo que debo hacer. En la computadora tengo seis libros listos y cuatro en proceso; de esos debo terminar dos este año. Uno es
--¿Odia a los árbitros?
--Ellos dicen que soy un problema. En cuanto al reglamento pueden esperar de mí cualquier cosa; pero no por mala educación, malacrianza o falta de respeto, el futbol tiene muchos subterfugios y yo en eso he intentado sacar siempre ventaja del reglamento y este, como todas las leyes, está escrito para ser violado.
--¿Qué le ha dejado el futbol tico?
--Ser el entrenador con más partidos oficiales en toda su historia: más de 700. Sume a eso 70 partidos internacionales; viajar a cuatro continentes; asistir a seis copas del mundo, tres en Europa y una en África. Es un enorme premio a lo poco que le he podido dar.
--¿Y qué aportó?
--Coloqué chalecos a los jugadores y dijeron que les ponía baberos; jugaba con tacos de aluminio y aquí usaban de hule; utilizaba bola de cuero y no sintética; mandaba a calentar a toda la banca; el portero jugaba de pie y los otros eran atajadores; puse música en el vestuario; formé peñas de apoyo; organicé el ala femenina; hice excursiones, rifas, lo que fuera para que los jugadores tuvieran implementos deportivos.
--¿Cómo es nuestro futbol?
--Profesional. Hemos ido a más mundiales de liga menor que México. La calidad del tico es notable; se ha mejorado la infraestructura pero hemos retrocedido cien años con la dirigencia. Algunos tienen criterios muy groseros para un país que les ha dado mucho; respeto a Iván Mraz pero no creo que este sea un futbol amateur; eso sí, hay mucho empírico dirigiendo.
--¿Dónde estudió?
--En la Escuela Madrileña de Entrenadores de Futbol y en la Escuela Nacional de Entrenadores de Futbol. Fui el número nueve en la promoción de 1975. El director fue Eduardo Toba Muiño y asistió de oyente Alvaro Grant McDonald. Tengo tres títulos de entrenador: basquetbol, futbol sala y futbol.
--¿Pateó una bola?
--El futbol era un pasatiempo. Jugué de lateral derecho e izquierdo y volaba tiza; no se había inventado la tarjeta roja pero casi nunca terminaba el partido, siempre me expulsaban por brusco o violento. En la liga profesional jugué con un equipo que se llamaba Boetticher, era de la tercera división de Madrid; fuimos campeones de España con el A.D. Uralita para menores de 23 años, eso fue en 1969 en Tarragona. Tenía un puestazo y ganaba 30 mil pesetas mensuales; lo dejé para irme al Real Madrid donde me pagaban tres mil pesetas y ya tenía cuatro hijos. Mis padres casi me matan y no sé si mis hijos me lo perdonaron. Estuve en el Real Madrid del 75 al 78. De ahí salí a dirigir otros equipos profesionales. Ingresé a laborar a una institución que era como el ICODER de aquí.
--¿Cuántos equipos dirigió?
--Nueve . El que he dirigido con mayor carisma fue Orión, que es como un hijo del que me hice cargo y que tiene 85 años, es el papá del Saprissa. Lo rescaté en el 2003. Entrené tres selecciones nacionales: sub-17, sub-20 y la mayor en 1997. Tuve a mi cargo la selección de los llamados “carasucias”, de Arabia Saudita. Con la sub- 20 fuimos a Canadá en 1990. Trabajé en Honduras , El Salvador, en Guatemala y en España, con el Ourense de la Segunda División.
--¿Hace otra cosa?
--Escribo a diario una columna periodística y produzco un programa de televisión desde hace 13 años que se llaman
--¿Es un gitano del futbol?
--No. Porque los gitanos como Bora Milutinovic no tienen arraigo ni patria y siempre andan buscando las maduras; el gitano que conocemos en Europa es integrante de una familia que no tiene rumbo ni destino conocido; vive de lo ajeno; nunca seré un gitano porque tengo claro mi rumbo, mi destino, adonde voy, no me gusta para nada lo ajeno.
----¿Teme a la muerte?
En el Cartaginés perdí diez kilos a puro berrinche y puñaladas. Creo que voy a vivir eternamente porque quiero ver a Heredia y a Cartago campeón, así como publicar mis libros. Tengo buena salud y estoy en tratamiento para adelgazar.
--¿Y La Volpe?
--Sin futuro. Se irá cuando aparezca una oportunidad en México y una excusa aquí; pero hay como una consigna tácita de no decir nada. Es una nueva versión del caso Maturana y no me gusta que alguien de afuera venga a irrespetar a Costa Rica. No voté por él, nadie me pidió opinión, no estoy de acuerdo con su nombramiento. Él ofende a los periodistas; la educación y el futbol no están reñidos.
--¿La Volpe vale lo que cobra?
--No vale pagar $50 mil, mejor gastar esa plata en obras sociales. El medio no permite ese pago. Son delirios de grandeza de alguien que no sabe, de un improvisado, un atrevido en el mundo del futbol
--¿Conoce a Eduardo Lee?
--Nunca olvido un nombre, pero haré una excepción. Hay chinos muy buenos, como los que hicieron el estadio nacional. Pero Lee no, él nos privó de ir al Mundial. Esa persona no existe para mí. Igual no tengo nada contra él.
--¿ La edad ideal?
--La de la mujer que amo.
--¿ Se dedicaría a la política?
--Sí, cometí una barbaridad y es estar 25 años sin nacionalizarme. Ya sería diputado por Cartago. No me creo popular pero me llevo bien con la gente de arriba y de abajo. Con los que toman decisiones y con los que esperan beneficios. Voy a ser presidente del Cartaginés; estoy seguro que se dará en su momento. Como presidente haría campeón al equipo, tengo experiencia, conocimiento, amor al futbol y no busco el escenario.
--¿Que haría si fuera Ministro de Seguridad?
--Rodearme de gente que sepa del asunto y hacer un esfuerzo enorme para darle de nuevo valor a la vida. A mí me asaltaron, me rompieron el dedo y me golpearon. La gente tiene derecho a vivir y estar tranquila y feliz.
--Ya que sabe tanto: ¿cuál es el mejor equipo del mundo?
--Puntarenas, porque es mío; nos da de comer, de estudiar, el que lleva tranquilidad a la casa y por eso es el mejor; el jugador que no comulgue con esas ideas es un ingrato y sobra.