Como si el aura de su personaje lo persiguiera en la noche del domingo, Steve Carell probablemente encajó una mueca de contrariedad –tan habitual en Michael Scott– cuando, contra todos los pronósticos, no resultó ganador del Emmy como el mejor actor de comedia el domingo pasado.Sin embargo, la serie en la que Carell caracteriza al patético y fanfarrón Michael Scott, The Office, sí se llevó el galardón como mejor comedia. Así, el gran jefe y sus subalternos (en la serie) subieron al podio a recibir su premio, más que satisfactorio si se toma en cuenta que se trataba de su primera candidatura. Sobra decir lo poco usual que ha sido esta situación en la historia de los 58 premiaciones de los Emmy.Si bien Carell no obtuvo el galardón individual que la crítica tanto le auguraba, para muchos solo el espaldarazo de la prensa lo convirtió en el gran ganador de la noche (victoria por demás respaldada con el Globo de Oro que recién obtuvo por su protagónico en esta comedia).Y es que, aunque Carell ya se había convertido en el humorista estadounidense de moda en el cine con The 40 Year Old Virgin o Little Miss Sunshine, no es sino su particular caracterización en The Office la que lo ha posicionado en un gusto muy selecto. Hablamos de quienes disfrutan una sátira salpicada de humor agrio, esa que en media hora dirige la risa del espectador siempre inmersa en una sensación de congoja o pena ajena, de un gigantesco “¡tierra trágame!”.Tanto barullo se debe a que The Office no es ni una serie cómica, ni un documental, ni un reality show, sino que luce como una mezcla de los tres.Rodada como una pseudo-parodia de un “docu-reality“ sobre la vida moderna en una oficina de trabajo de los Estados Unidos, The Office ahonda en las vidas de los trabajadores de una pequeña compañía papelera llamada Dunder Mifflin, ubicada en Scranton, Pennsylvania.El gerente regional Michael Scott es un hombre de mediana edad, aún soltero y que actúa como el fanfarrón narrador que guía al televidente a través de este falso documental.Con un entusiasmo inquebrantable, Michael cree firmemente en que es un hombre divertido en la oficina, que es una fuente de sabiduría en los negocios y que sus empleados lo ven como un buen amigo. No tiene ni idea de que ellos soportan su conducta inapropiada solo porque es el encargado de firmar sus cheques mensuales. Intenta constantemente agradar a sus subordinados y demostrar que está a la última moda, lo que a menudo roza lo absurdo y lo patético, como demuestra el hecho de que su más preciada posesión es su taza al “Mejor Jefe del Mundo”..., y que tuvo que comprarse él mismo.El resto del abanico de personajes está compuesto por Pam Beesly (Jenna Fischer) la amigable recepcionista obligada a la tolerancia máxima con Michael y cuyos mejores momentos son sus conversaciones con el representante de ventas Jim Halpert (John Krasinski); Dwight Schrute (Rainn Wilson), el arrogante (y ultraservil) asistente de Michael y Ryan Howard (B.J. Novak) un pasante, quien rápidamente descifra realidad de la oficina pese a los intentos de Michael por transmitirle la visión “oficial”.Esta producción está basada en la también galardonada serie inglesa del mismo nombre. Ambas intentan ofrecer una mirada de forma humorística –y a veces conmovedora– del ambiente de trabajo en una oficina que puede ser espejo de cualquiera de las existentes en todo el mundo, una “plaga” que asola a la humanidad desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde.Detrás de Michael. Con 43 años recién cumplidos, Steve Carell nació en Acton, Massachusetts, aunque de joven también estudió en Ohio.Siendo un veinteañero –y antes de que el destino le trazara la senda de la actuación–, Carell trabajaba como cartero mientras iba a la universidad, pero tuvo que abandonar este trabajo porque, según sus propias palabras, “era el peor cartero del mundo”.Luego aplicó para estudiar abogacía; todo iba muy bien hasta que tuvo una entrevista con un grupo de tutores en cuyas manos estaba la decisión final de su ingreso a la Facultad. Cuando estos le preguntaron por qué quería convertirse en abogado, Carell balbuceó: “No sé”. Por supuesto, hasta ahí llegó su vínculo con el mundo legal.En los años 90, ya con su vocación en firme, Carell empezó a desarrollar papeles secundarios en televisión, cine e incluso teatro.Quizá uno de sus papeles menores (pero más recordados hoy) fue el que hizo al lado de Jim Carrey en Todopoderoso, película en la que caracterizó al arrogante presentador de televisión y rival de Carrey, Evan Baxter. La escena en la que Carell masculla ante las cámaras las barbaridades que el Todopoderoso “coloca” en sus labios fue, quizá, uno de sus bautizos de fuego como comediante. ¿Quién no recuerda esa imagen sin desternillarse de risa?El último lustro ha sido de un imparable ascenso para este espectacular actor, a quien muchos consideran, justamente, como el sucesor natural de Jim Carrey.
Su mejor momento El 2005 fue, sin duda, un año clave para Steve Carell, pues ese año fue elegido para el remake estadounidense de The Office que hoy tantas satisfacciones le está generando a su historial..., y a su billetera.Tras su éxito reciente en los Emmys, duplicó su salario: ahora cobrará $175 mil por capítulo, esto sin contar con la licencia que tiene en su contrato para filmar, al menos, dos películas al año.Carell está casado con Nancy Walls y tiene dos hijos, Elizabeth y John.
Se trasmite los domingos a las 8:30 p.m. por FX (92 Amnet; 97 Cable Tica)..
Galería de fotos
(Haga clic en la foto respectiva para ver la imagen más grande.)
Fotos:The Office TV Show