Gijón (España), 7 may (EFE).- El cantautor Joaquin Sabina recuperó su estilo, la poesía y su voz, en el concierto que dio esta noche en Gijón (norte) como inicio de la gira española e iberoamericana "Carretera y top Manta", ante 8.500 personas que cayeron cautivadas por los "mejor de sí mismo y de su historia".
Seis meses después de que "diera un gatillazo" en el Teatro Jovellanos retirándose del escenario con la voz quebrada, el de Ubeda ha conseguido que la ciudad le perdonara el agravio y se rindiera ante un espectáculo nuevo basado en sus mejores canciones en ritmo de rock para, como ha dicho, "sentirse joven".
Apenas cinco minutos después de la hora programada, Sabina salió al escenario del Palacio de los Deportes, e inició una andanada de lo mas destacado de su obra que finalizó dos horas y cuarto después con 5 bises ante el delirio de un público mayoritariamente adulto.
Sabina se quitó, literalmente, el sombrero ante la grada que agradeció la dedicatoria a todos "los santos inocentes que no mataron al del bombín" el pasado 8 de diciembre cuando vencido y sin voz abandonó las tablas en la sexta canción del primero de los dos conciertos programados y que fueron suspendidos.
El sonado "gatillazo" de Sabina en Gijón dio origen a un soneto y a múltiples referencias del cantautor en la primera mitad del concierto en el que se tomó revancha y demostró que todavía tiene cuerda para un rato.
Cantó, dio saltos en el escenario y esbozó casi un rezo cuando le pidió a "la Santina" Virgen de Covadonga que "no deje que Sabina se vaya de Gijón ronco o muerto de sed", y poco después volvió al escenario con una copa que le acompañó hasta el final.
En medio había dejado "Ahora que", "Esta noche contigo", "Calle Melancolía", entre otras, para finalizar con los cinco bises y una traca final con "Noche de bodas" y el tema de su repertorio "...Y nos dieron las diez".EFE
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