Medio Ambiente

Mujeres de Chomes reforestan manglar que da de comer a sus familias

Viveros con plántulas de manglar rojo son las ‘incubadoras’ temporales de ese singular bosque acuático fuente de trabajo y alimento para los habitantes costeños

Los manglares de Costa Rica están entre los más desarrollados y diversos de América Latina. Cubren un área aproximada de 44.000 hectáreas. Un 99% de ellos está en la costa pacífica. (Alonso Tenorio)

Los manglares son el patio y el jardín para muchos vecinos de Chomes, que encuentran en ellos no solo su fuente de alimento y trabajo. También tienen un bosque acuático que los protege de los efectos del cambio climático, como el incremento de las mareas, la sedimentación y la erosión.

La deforestación y la actividad industrial han puesto en un enorme riesgo de desaparecer a estos bosques azules, tal y como se les conoce. La amenaza es grande para comunidades que subsisten de ellos; entre ellas Chomes, uno de los 15 distritos del cantón de Puntarenas.

En ese poblado costero del Pacífico costarricense, una organización cooperativa formada en su mayoría por mujeres lucha por reforestar el manglar que les da de comer a ellas y a sus familias.

En octubre empezaron a hacer viveros para reproducir plántulas de manglar rojo, que luego siembran en el manglar. Estos árboles son cuna de decenas de especies de flora y fauna en un ecosistema marino fundamental para el desarrollo económico de esta comunidad.

El proyecto es ejecutado por CoopeMolusChomes R.L. con el apoyo de CoopeSoliDar R.L. Aracelly Jiménez, presidenta de CoopeMolusChomes R.L., informó de que se han sembrado en el manglar unas 13.000 plántulas.

Ese es el hábitat ideal para moluscos, como pianguas y chuchecas, que las mujeres extraen para vender en el comercio. Las plántulas germinan luego de seis semanas de esmerado cuido en el vivero.

La reforestación de manglares en Chomes, Puntarenas, es un plan ejecutado por CoopeMolusChomes R.L. con el apoyo de CoopeSoliDar R.L. En la foto, uno de los viveros para reproducir plántulas de manglar rojo que luego pasan a sembrarse en el manglar. (Cortesía )

“Este esfuerzo es para tener un manglar limpio y productivo. También ha generado empleo para las mujeres de la comunidad y la Cooperativa. La mayoría de ellas son jefas de hogar. Se ha trabajado en dos grupos al mes cinco horas al día; entre 13 y 14 personas laboran en cada grupo”, contó Jiménez.

CoopeMolusChomes R.L. está formada por 47 mujeres y cinco hombres. Todos participan en el esfuerzo para reforestar el manglar de esa comunidad porteña, un trabajo que se inició en el 2015. En estos siete años han sembrado otras 10.000 plántulas de manglar rojo.

Todo este trabajo persigue dos objetivos. Por un lado, preservar el lugar donde se reproducen los moluscos, y por otro contribuir al desarrollo de la pesca artesanal porque el manglar es el sitio donde se reproducen especies para esa actividad, explicó Carmen Pérez, socia de CoopeMolusChomes R.L.

“Estamos en la década de la recuperación de los sistemas valiosos para la biodiversidad a nivel mundial y nada mejor que reconocer el trabajo que las comunidades locales y los pueblos indígenas han realizado en este sentido.

“En Chomes se ha trabajado por años fortaleciendo y reconociendo el aporte de las mujeres a la conservación del manglar. Las de la Cooperativa tienen un plan de manejo que hace que la producción que toman del lugar sea sostenible para llevarse al mercado nacional con enorme responsabilidad”, explicó Vivienne Solís, socia de CoopeSoliDar R.L.

Los manglares de Costa Rica están entre los más desarrollados y diversos de América Latina. Cubren un área aproximada de 44.000 hectáreas (0,7% del territorio). Un 99% de estos ecosistemas están en el Pacífico.

En menos de 73 años el cantón central de Puntarenas perdió 866 hectáreas de manglar. Esto pone a sus habitantes en una situación de vulnerabilidad ambiental, especialmente frente a los embates del cambio climático.

Esa pérdida histórica está documentada en el Plan de Humedales del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), y lo confirman imágenes satelitales del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y un informe de la Contraloría General de la República (CGR).

¿Se le antoja? Son moluscos para comercializar en los mercados nacionales. Provienen de un proyecto de mujeres para reforestar los manglares de Chomes, de donde se extraen pianguas y chuchecas. (Cortesía )

El problema afecta a todo el golfo de Nicoya, con una pérdida total de 2.431 hectáreas de manglar, lo que equivale al 76% del territorio del distrito central de Puntarenas.

Según un reportaje publicado en la Revista Dominical, en enero anterior, la economía de los porteños se degrada conforme se destruyen los manglares porque baja la fertilidad de la fauna, hay mayor riesgo de inundaciones y el turismo pierde oportunidad de promoción por la contaminación del espacio.

El nuevo proyecto en favor de la protección sostenible del manglar de Chomes tiene el apoyo financiero del colectivo de mujeres que asisten a la Convención de Diversidad Biológica en los temas de género conocido como Women4Diversity.

En estos días, la presidenta de CoopeMolusChomes R.L participa como parte de la delegación de Costa Rica en la cita COP15 en Montreal, Canadá.

Ángela Ávalos Rodríguez

Ángela Ávalos Rodríguez

Ingresó a La Nación en 1993. Cubre salud. Graduada de la UCR, máster de la Universidad Complutense, con formación en CDC y NIH, entre otros. Redactora del Año de La Nación 1998, premio SIP 1997, Premio Nacional de Periodismo de Salud OPS 2002, Premio Cámara Costarricense de la Salud 2022. Coautora de Comunicación, palanca para la acción en salud.

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