Científicos del Instituto Nacional de la Biodiversidad (INBio) descubrieron en el país dos nuevas especies de escarabajos milimétricos y de color metálico que viven en nuestros bosques y se alimentan de excrementos de mamíferos pequeños, como los ratones.
Así lo confirmó ayer a La Nación Angel Solís, entomólogo y uno de los autores principales del reporte publicado en la última edición de la revista Zooxata , que es una publicación de referencia para científicos de todo el orbe.
La primera especie se llama Canthidium darwini, en honor a los 200 años del nacimiento del naturalista y evolucionista británico Charles Darwin (1809-1882).
Además, su nombre honra la llamada Iniciativa Darwin, organización adscrita al Ministerio británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales.
En el 2007 y 2008, esta dependencia financió varias expediciones científicas a los lugares menos conocidos del Parque Internacional La Amistad, en Talamanca. Fue allí donde se halló este escarabajo.
Solís explicó que la especie Canthidium darwini mide apenas cuatro milímetros de largo y es diurna, por lo que pudo verse sobre la vegetación más baja del bosque nuboso de La Amistad estirando sus antenas para olfatear los olores y buscar comida. “Hay que destacar que la mayoría de las especies de escarabajos son nocturnas, lo que hace de esta un escarabajo poco común”, destacó.
“La mejor noticia aquí es que no solo la vimos, sino que, por la cantidad de individuos observada durante la expedición del 2008, suponemos que existe en Talamanca una población saludable de unos millones de estos escarabajos”, añadió el científico del INBio.
Otra nocturna más. La segunda especie de escarabajo descubierta en el país se llama Ateuchus earthorum. A diferencia de la anterior, este es un insecto más grande y oscuro que el escarabajo darwini . Además, se trata de una especie nocturna, por lo cual es mucho más difícil de visualizar y estudiar.
El Ateuchus mide entre ocho y nueve milímetros de largo y se lo halló en los alrededores del volcán Cacao, ubicado en el Área de Conservación Guanacaste.
Para el descubrimiento se contó con el apoyo de científicos de la Universidad Earth, liderados por el especialista Bert Kohlmann.
“Es por eso que la especie se llama earthorum, como homenaje a esta institución”, indicó Solís.
Metodología. Debido a que ambas especies de insectos se alimentan de excrementos y los usan para hacer sus nidos, la técnica para llamar su atención fue precisamente crear trampas con este material.
Los investigadores explicaron que lo que se hace es identificar un sitio con potencial en el bosque. Luego se entierran vasos con agua –a distancia unos de otros– creando una línea imaginaria de hasta un kilómetro entre la vegetación.
Sobre estos vasos se coloca ‘colgando’ un poco de excremento de ratones y los insectos simplemente llegan allí a comer y, luego, caen al agua limpia, donde quedan atrapados con las alas húmedas.
Es así como se colectaron los escarabajos. Después, en el laboratorio se estudiaron hasta confirmar que se trataba de especies nuevas.
En el futuro, los científicos ticos continuará trabajando en conjunto con la Iniciativa Darwin y con el Earth en busca de otras especies y mejorar la comprensión de las que ya se conocen.
Por ejemplo, verán si la presencia de escarabajos indica que hay en esos sitios muchos mamíferos pequeños, responsables del excremento del que ellos se alimentan.