Empresarios de compañías tostadoras de Estados Unidos, Japón, Europa, Australia, Corea y otras latitudes pagan más por el café de alta calidad costarricense luego de visitar las fincas para probar o catar el producto en el campo.

Los comercializadores internacionales vienen a comprar directamente al productor, pagan mejores precios y luego promocionan las zonas cafetaleras de Costa Rica por el mundo.
Además, al visitar la plantación establecen una relación directa con la familia cafetalera, según Noah Namowicz de Café Imports, y el productor costarricense Carlos Barrantes Zúñiga, propietario del microbeneficio La Perla, en Lourdes de Cirrí, Naranjo.
Esta relación directa le permite al cafetalero costarricense obtener más de $100 por quintal (46 kilos) adicionales al precio de la Bolsa Mercantil de Nueva York. Ayer, el quintal para entregar en mayo cerró a $179,80.
Los compradores visitan, principalmente, microbeneficios que están en manos de pequeños cafetaleros, pero también hay empresas asociativas, como Coopedota, que acuden a este sistema.

En la cosecha 2002-2003, el Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) registró 94 beneficios y en la 2012-2013 ya habían 203.
Calidad. A 1.500 metros de altura, en los cerros al noroeste del Valle Central, compradores estadounidenses y australianos estaban en la mañana de ayer en la finca de Barrantes, en Lourdes de Cirrí.
Scott Lucey, de la empresa estadounidense Colectivo Coffee, respondió tajantemente cuando se le preguntó por qué pagan mejores precios: “Por calidad”.
También destacó que en cada país pueden narrar cómo se produce el café, el tipo de plantaciones, la familia cafetalera, las variedades y los pueblos donde se cosecha.

En la finca de Barrantes compraron grano de los microlotes La Planada, Vista del Valle, Chispita y Kenia SL-28. Aunque es la misma plantación, cada uno tiene su propia variedad y características.
El grupo de tostadores que llegó a Cirrí ayer fue traído por Café Imports, que compra grano de muy alta calidad en el Valle Central Occidental, Valle Central y Tarrazú.
Roberto Mata, gerente de Coopedota, dijo que traen a europeos, estadounidenses, australianos, japoneses y coreanos y les ofrecen el café de sus asociados. Hacen una cata, definen cuál les gusta y visitan la finca. Explicó que esos cafés de muy alta calidad, en lotes pequeños, se venden entre $300 y $350 el quintal.