
La imposición unilateral de aranceles por parte de la administración de Donald Trump a diversos productos pone en riesgo la desarrollo del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta), coincidieron analistas.
Este acuerdo comercial entró en vigor en Costa Rica el 1.º de enero de 2009 y ha dinamizado las relaciones comerciales y la atracción de inversiones. Estados Unidos es el principal socio comercial del país: en 2024, fue el destino del 47% de las exportaciones de bienes, con más de 1.800 tipos de productos enviados a la nación norteamericana.
Costa Rica exportó $19.900 millones en bienes en 2024, de los cuales $9.401,9 millones se dirigieron a Estados Unidos. Las importaciones desde ese país sumaron $8.617,4 millones, lo que generó un superávit de $1.229,2 millones, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR). La última vez que el país logró un saldo comercial positivo con Estados Unidos fue en 1987.
Sin embargo, esa pujante relación comercial está en riesgo con el anuncio de aranceles por parte del presidente Trump. A partir del 2 de abril, estos tributos se aplicarán a todos los productos agrícolas que ingresen a Estados Unidos. Entre los más afectados estarían la piña, el banano y el café, además de la yuca, los frutos congelados y el chayote.
En esa misma fecha, bautizada por Trump como el Día de la Liberación, su administración pondrá en vigencia los “aranceles recíprocos” que afectarán a todos los países del mundo.
Los “aranceles recíprocos” implican aplicar a los productos de un país que exporta a Estados Unidos el mismo nivel de gravamen que esa nación impone a los bienes estadounidenses.
Al cierre de 2024, Costa Rica exportó $1.626,2 millones en productos agrícolas hacia Estados Unidos, logrando un crecimiento del 43,6% en los últimos 10 años, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
En el país operan más de 1.000 empresas de inversión extranjera directa (IED) en sectores como servicios, comercio, manufactura, dispositivos médicos, agroindustria, turismo y administración de parques. De estas, el 44,6% son estadounidenses, según Procomer.
Para la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), el DR-Cafta ha sido una herramienta clave para garantizar el acceso preferencial de los productos costarricenses al mercado estadounidense. Este acuerdo establece un marco normativo que limita la imposición de nuevos aranceles de forma unilateral. Sin embargo, existen mecanismos que podrían dar paso a estas medidas, como la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos y la Sección 201 de la Ley de Comercio de 1974.
La primera autoriza al presidente a restringir importaciones si se considera que amenazan la seguridad nacional. La segunda permite a las industrias nacionales solicitar medidas temporales de protección si demuestran un daño grave o inminente por el aumento de importaciones, explicó Víctor Pérez, presidente de Cadexco.
Renzo Céspedes, consultor en comercio, señaló que, con base en esta legislación, “cuando Estados Unidos quiere, puede violar los términos del DR-Cafta y la única manera de apelar es en el mecanismo de solución de controversias de la OMC o aplicar medidas compensatorias similares”. Agregó que, debido a la disparidad del tamaño de las economías, estas represalias tendrían poco impacto.
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Céspedes advirtió que estar dentro del DR-Cafta “no es garantía” y que hay una alta posibilidad de que la administración Trump busque renegociar este acuerdo comercial.
Por su parte, Pérez hizo un llamado al sector productivo y exportador a mantenerse informado a través de fuentes oficiales, para evitar la difusión de información sin base técnica u oficial sobre aranceles y tratados comerciales. También instó al gobierno a continuar trabajando por la multilateralidad, la diversificación de mercados y productos, y a priorizar la competitividad.
La Nación solicitó al Ministerio de Comercio Exterior (Comex), desde el 6 de marzo, sus apreciaciones sobre la viabilidad del DR-Cafta frente a las propuestas de aranceles de la administración Trump, al cierre de esta nota se esperaba respuesta
Incertidumbre sobre efectos de aranceles
Oscar Álvarez, analista internacional y miembro de la Academia de Centroamérica, indicó que aún no se sabe si los aranceles a los productos agrícolas entrarán en vigor en la fecha anunciada ni cuáles serán sus efectos concretos. También destacó que es incierto si Costa Rica podría quedar exento de estos tributos debido a sus características geopolíticas.
Para Álvarez, el DR-Cafta ha sido un escudo frente a tendencias proteccionistas, pero advirtió que, en tiempos de guerras arancelarias, ni siquiera el T-MEC (acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México), ni la Organización Mundial del Comercio (OMC) “han sido un escudo suficiente”.
Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Comercio Exterior (Crecex), aseguró que los compromisos asumidos en un tratado de libre comercio no pueden modificarse unilateralmente sin recurrir a mecanismos específicos, salvo en circunstancias excepcionales establecidas en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), como razones de seguridad nacional.
Según Salazar, la mayoría de los productos agrícolas exportados por Costa Rica no compiten directamente con la producción estadounidense. Aunque los aranceles podrían encarecer estos bienes y reducir su demanda, algunos productos costarricenses podrían mantener su posición en el mercado por su prestigio y altos estándares.
“Pero esto no significa que se deba minimizar la preocupación del sector. Por el contrario, se reconoce la importancia de dar seguimiento a estos cambios y de contar con estrategias que permitan mitigar cualquier afectación”, señaló Salazar.
Velia Govaere, abogada especialista en comercio internacional, recordó que en su anterior administración (2017-2021), Trump renegoció el T-MEC. Ahora, en su regreso a la Casa Blanca, impulsa aranceles de manera unilateral.
“Esto nos da una idea de lo que puede suceder con el DR-Cafta, que se negoció durante más de un año y pasó por revisión jurídica en todos los países”. Govaere alertó que cualquier alteración del DR-Cafta sería una violación del acuerdo, lo que podría llevar a Costa Rica a la OMC o al mecanismo de solución de controversias dentro del tratado.
La incertidumbre pende sobre los efectos de los aranceles unilaterales. Duayner Salas, especialista en comercio exterior, destacó que hasta el momento no hay una disposición oficial sobre afectaciones directas para Costa Rica. “Por eso tenemos cuestionamientos sobre la garantía jurídica de los acuerdos comerciales que teníamos como un hecho, porque ni el multilateralismo, ni el regionalismo, parecen contener las acciones de la actual administración de Estados Unidos”.
Salas valoró que el DR-Cafta también podría estar en riesgo, porque la administración Trump expresó su intención de expulsar a Nicaragua del acuerdo regional.