Santiago de Chile. El gobierno costarricense avanzó en la estructuración de un préstamo de apoyo presupuestario con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por hasta $250 millones. Entre los objetivos de este financiamiento se encuentra la creación de una estrategia para enfrentar el envejecimiento de la población.
Nogui Acosta, ministro de Hacienda, confirmó que, durante su participación en las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del BID, realizadas en la capital chilena, se avanzó en el proceso para obtener este nuevo crédito.
El plan del Poder Ejecutivo es lograr la aprobación del crédito por parte del organismo multilateral este año, de modo que los recursos puedan utilizarse en 2026, una vez que la Asamblea Legislativa otorgue la autorización correspondiente.
Este préstamo forma parte de los $454,2 millones de préstamos internacionales que el gobierno prevé ejecutar el próximo año
Este préstamo forma parte de los $454,2 millones de préstamos internacionales que el gobierno prevé ejecutar el próximo año. Para 2025, Hacienda proyecta utilizar $844,2 millones, según la ley de Presupuesto Nacional del 2025.
Junto al BID, los otros préstamos son con el Banco Centroamericano de Integración Económica, la Agencia Francesa de Desarrollo y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.
“El crédito es de apoyo presupuestario y busca definir una serie de hitos a cumplir. Estamos evaluando el sistema de cuido para ser más eficientes en el uso de los recursos y lograr un mayor impacto”, explicó Acosta.
El ministro añadió que, aunque la operación tendrá objetivos específicos, los fondos no se destinarán a la inversión en infraestructura para el cuido de adultos mayores, sino a la mejora de políticas públicas.
“Por ejemplo, el Régimen No Contributivo (fondo de pensiones para personas en condición de pobreza) opera como un subsidio. La Caja Costarricense de Seguro Social nos cobra un 4% por la administración de este régimen. Actualmente, le transferimos a la Caja ¢200.000 millones al año, de los cuales ¢8.000 millones corresponden a gastos administrativos que no están directamente relacionados con las pensiones. Es necesario discutir cuál es el mejor modelo de gobernanza para este tipo de subsidios”, recalcó el jerarca.

Al cierre de 2024, Costa Rica registró un saldo de deuda de $1.630 millones con el BID, correspondiente a 11 operaciones crediticias otorgadas.
Ilan Goldfajn, presidente del BID, afirmó en la conferencia de prensa de cierre de la actividad que el organismo está comprometido a brindar apoyo fiscal a los países miembros. Precisamente, los préstamos de apoyo presupuestario buscan ofrecer financiamiento con tasas de interés preferenciales.
Costa Rica no fue el único país en buscar financiamiento del BID. Argentina y Chile manifestaron interés en participar en un nuevo programa regional para fortalecer la resiliencia ante desastres naturales, cuyo objetivo es financiar obras de prevención frente a posibles eventos adversos.
“Trabajamos con los 26 países miembros. En estas reuniones no hablamos de países en particular porque no es el momento adecuado, pero más adelante daremos a conocer los avances de las negociaciones”, indicó Goldfajn.

Riesgo cambiario
El ministro de Hacienda informó que también se está trabajando con el BID en la reducción del riesgo cambiario. “Tuvimos reuniones con la Tesorería del Banco para profundizar estos procesos. Vamos a tratar de reducir el riesgo asociado a la tasa de interés”, comentó.
En enero pasado, el Gobierno Central registró una deuda total de ¢29,33 billones, de los cuales el 26,5% correspondía a obligaciones externas, en su mayoría denominadas en dólares, según datos del Ministerio de Hacienda.
El año pasado, el gobierno solicitó al BID llevar a cabo un manejo de pasivos para mitigar los riesgos asociados a la volatilidad cambiaria y las tasas de interés. En ese contexto, Costa Rica pidió al organismo transformar deudas en dólares a colones y francos suizos por montos de $830 millones y $800 millones, respectivamente.
La desdolarización de la deuda soberana es una estrategia innovadora para mitigar el riesgo cambiario, promovida por el BID.
“Estas operaciones de manejo de deuda reafirman el compromiso del BID con Costa Rica y sus necesidades. Soluciones financieras innovadoras como esta permiten reducir la deuda pública en dólares, con tasas de interés fijas y altamente competitivas”, aseguró Francisco Javier Urra, representante del BID en Costa Rica, en diciembre pasado.