
El papa Francisco se asomó al balcón del Hospital Gemelli este domingo 23 de marzo por primera vez desde su ingreso, antes de recibir el alta médica tras haber permanecido hospitalizado desde el 14 de febrero.
Ante unas 3.000 personas congregadas en la explanada del hospital, el Pontífice saludó, bendijo y levantó los pulgares en señal de agradecimiento. La multitud respondió con aplausos y gritos de su nombre.
Visiblemente cansado y más delgado, el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo permaneció en el balcón durante dos minutos antes de salir del centro médico.
“Aquí está el Papa, aquí está”, exclamaban los fieles reunidos desde la mañana en la explanada del hospital, donde durante los 38 días de internamiento se elevaron oraciones por su recuperación.
Desde el pequeño balcón de la quinta planta, Francisco pronunció unas pocas palabras. Su rostro reflejaba el cansancio, sus manos descansaban sobre las rodillas y, en un gesto de gratitud, alzó los pulgares. Al escuchar los vítores de la multitud —¡Francisco, Francisco!—, esbozó una leve sonrisa.
“Gracias a todos”, dijo con voz débil.
Se esperaba solo un saludo, pero el Papa quiso que lo vieran además de escucharlo. Su mirada recorrió la plaza hasta detenerse en un detalle: la señora Carmela Mancuso, calabresa de 72 años, quien desde primera fila se acercó con un ramo de flores amarillas en la mano. Durante más de un mes, visitó el hospital casi a diario y también estuvo presente en muchas audiencias generales de los miércoles.
Los aplausos retumbaron y la multitud entonó un ¡Viva el Papa! Entre lágrimas, Mancuso inclinó la cabeza y expresó su emoción: “No sé qué decir. Gracias, gracias al Señor y al Santo Padre. No imaginé que me notaría”.
Añadió que Francisco, en lugar de limitarse a bendecir, se fijó en su manojo de rosas. “Le deseo una pronta recuperación y que pronto vuelva a estar entre nosotros como antes”.
Médicos, enfermeros, estudiantes de la Universidad Católica y fieles de diversas nacionalidades también se congregaron en el patio del hospital.
La Cooperativa Auxilium desplegó una gran pancarta con banderas de todo el mundo y un llamado a la paz antes del mediodía. Un hombre que celebró su 75º cumpleaños la víspera alzó un cartel en el que encomendaba a Francisco a la intercesión de san Juan Pablo II.
Desde la plaza de San Pedro, un grupo llevó la cruz del Jubileo —utilizada en la peregrinación a la Puerta Santa— hasta el hospital.
“Era importante estar aquí”, afirmó Emanuela, madre de tres niños que, junto a su esposo Adam, decidió llevar a sus hijos a saludar al Papa después de la misa. “Rezamos todos los días antes de comer por él. Era justo que lo vieran”.
Entre los presentes también estaba sor Geneviéve Jeanningros, conocida por su labor con los romaníes, sintis, homosexuales y transexuales. Francisco la llama con afecto la “enfant terrible”, y la saluda con frecuencia en las audiencias. “No podíamos aguantar más. Le deseamos lo mejor”, comentó a los medios vaticanos.
En el siguiente video, a partir del minuto 8:17, se observa la salida del líder religioso por el balcón y sus primeras palabras poco antes de ser dado de alta:
Tras retirarse del balcón, la multitud se trasladó a la entrada del hospital para presenciar la salida del Pontífice en su habitual Fiat 500L blanco. Con las ventanillas cerradas, Francisco saludó mientras su vehículo avanzaba entre cánticos y muestras de afecto.
Minutos después, llegó al Vaticano. Desde la ventana cerrada del automóvil, saludó a los periodistas. Se le observó usando una cánula nasal para recibir oxígeno.
En su oración dominical del ángelus, el Papa expresó su “profunda tristeza por la reanudación del intenso bombardeo israelí en la Franja de Gaza” y exigió su cese “inmediato”.
Francisco no había presidido la oración del ángelus desde el 9 de febrero, acumulando cinco semanas consecutivas de ausencia, algo inédito desde su elección.
Como es su costumbre tras una hospitalización o un viaje internacional, su primera parada fue la basílica de Santa María la Mayor, donde rezó ante la imagen de la Salus Populi Romani en agradecimiento por su recuperación.