Washington. AFP. Cuatro niñas fueron asesinadas ayer y otras seis resultaron heridas en una escuela rural en el corazón de la comunidad pacifista amish de Pensilvania, por un hombre armado que luego se suicidó, en el último episodio de una racha de ataques en escuelas de Estados Unidos.
El atacante, un camionero de 32 años que no es amish y estaba impulsado aparentemente por un afán vengativo, paró a sus víctimas contra el pizarrón y les disparó, una a una. Después se mató.
El inspector de policía Jeffrey Miller indicó que dos niñas y una joven asistente de la maestra fallecieron en el lugar. Relató que al ingresar al lugar la policía se encontró con una “horrible” carnicería.
Otra niña falleció en el hospital, producto de los disparos recibidos, dijo Kim Hatch, portavoz del hospital central de Lancaster, a donde había sido trasladada.
Según Miller, hay otras seis niñas heridas de gravedad.
El agresor, Charles Roberts, era un repartidor de leche de 32 años y padre de tres hijos. Roberts ingresó por la mañana a la escuela Nickel Mines, 55 kilómetros al oeste de la ciudad de Filadelfia, donde había una treintena de niños de entre 6 y 13 años, 15 varones y 12 mujeres.
El agresor premeditó su acto, dado que dejó una carta a su familia hablando de una venganza por algo que le había pasado hace 20 años, indicó la policía.
“Parece que cuando comenzó a disparar a sus víctimas, lo hizo como en una ejecución, con una bala en la cabeza”, dijo el portavoz. Algunos niños resultaron heridos en los brazos.
El hombre tomó primero a los niños, maestros y asistentes como rehenes. Ató con cinta adhesiva a las pequeñas al pizarrón antes de ejecutarlas de un disparo en la cabeza con una pistola automática, dijo Miller, indicando que todas las niñas sufrieron heridas.
Los amish son una comunidad religiosa protestante descendiente de inmigrantes suizos. Sus integrantes se caracterizan por restringir el uso de tecnología moderna, como los carros y la electricidad.