
La Suprema Corte de Luisiana anuló la condena por asesinato contra Jimmie “Chris” Duncan tras concluir que la principal prueba presentada por la Fiscalía carecía de validez. El hombre permaneció 27 años en el corredor de la muerte antes de recuperar la libertad en junio de este año.
Duncan, de 57 años, fue condenado en 1998 por la muerte de Haley Oliveaux, hija de su entonces novia. La menor murió ahogada en una bañera en 1993 mientras estaba bajo su cuidado.
Según informó NBC News, los médicos y los investigadores no encontraron marcas de mordida en el cuerpo de la niña inmediatamente después de su fallecimiento. Sin embargo, un examen posterior realizado por el patólogo Steven Hayne y el odontólogo forense Michael West cambió el rumbo del caso.
Décadas después salieron a la luz imágenes en video que muestran a West mientras presionaba y raspaba repetidamente un molde con la dentadura de Duncan sobre la piel de la menor. Especialistas indicaron que esas marcas sirvieron como base para sustentar las acusaciones de violación y homicidio.
El video nunca llegó al jurado. La defensa solicitó acceso a la grabación antes del juicio, pero la petición fue rechazada.
Con las conclusiones elaboradas por West y Hayne, un jurado declaró culpable a Duncan y le impuso la pena de muerte tras menos de tres horas de deliberación.
Con el paso de los años, la comunidad científica desacreditó el análisis de marcas de mordida. En 2012, el propio Michael West sostuvo que esa técnica ya no debía utilizarse en los tribunales y respaldó el uso de pruebas de ADN.
En 2022, el Innocence Project incorporó el video a la estrategia de defensa. La organización argumentó que las imágenes evidenciaban una presunta manipulación de la prueba.
Tras una audiencia realizada en 2024, el juez Alvin Sharp calificó el contenido del video como impactante y anuló la condena.
La decisión fue confirmada por unanimidad por la Suprema Corte de Luisiana, que determinó que ningún jurado racional habría condenado a Duncan ante las nuevas evidencias.
El presidente del tribunal, John L. Weimer, comparó el uso del análisis de marcas de mordida con prácticas medievales de juicio por agua. Además, advirtió que las condenas sustentadas en pruebas sin legitimidad afectan la credibilidad del sistema de justicia.
Pese a la resolución judicial, la Fiscalía informó que pretende llevar nuevamente a juicio a Duncan.
El exfiscal Jerry Jones, quien dirigió el caso original, afirmó que mantiene su convicción sobre la culpabilidad del acusado. No obstante, reconoció que la prueba basada en marcas de mordida era deficiente y no debió presentarse durante el proceso.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
