Un nuevo semanario, con el nombre de Tiempos del Mundo, comenzó a circular en el país desde el viernes pasado como parte de un proyecto para crear un medio de comunicación en escala continental.
El semanario, que contiene información muy variada --economía, espectáculos, arte, deporte, actualidad y otros--, tiene el apoyo económico principal del periódico The Washington Times de Estados Unidos, informó su corresponsal y encargado de producción en Costa Rica, Rafael Angel Parra. El medio de comunicación estadounidense está ligado a la denominada secta Moon.
Sin embargo, Parra dijo que el nuevo periódico no está vinculado directamente a la Iglesia de la Unificación, fundada por el reverendo norcoreano Sun Myung Moon. Esto es que las indicaciones no se reciben de ese grupo religioso sino de un director continental que está en Argentina, casa matriz del medio.
Parra explicó que el proyecto pretende publicar un semanario, con el mismo nombre, en cada país de Latinoamérica. Pero el ejemplar llevará, aparte de la sección local de 16 páginas, una continental con 60 ó 66 páginas.
Para lograr ese objetivo, Tiempos del Mundo cuenta con corresponsales en 33 países. De cada país se emiten, vía satélite, entre una y dos páginas a la casa matriz en Argentina. Ahí se revisa y se selecciona el material y se diagrama la edición continental. Esta se añade a las 16 páginas locales en las naciones donde el medio de comunicación ya tiene edición local.
En el caso de Costa Rica, el viernes anterior se puso en circulación la edición continental. Se espera que dentro de un mes se elabore la edición costarricense y que, dentro de dos meses, circule en toda Centroamérica.
El predicador norcoreano Moon ha sido centro de polémica en Estados Unidos. En 1984, una corte de Nueva York lo sentenció a 18 meses de cárcel por fraude tributario, al no reportar intereses ganados por un dinero que donaron japoneses a su agrupación. El proceso convirtió a Moon en un mártir de la persecución religiosa.
Considerado como de principios ultraderechistas, Moon también fue cuestionado por utilizar a jóvenes para pedir en las calles con el fin de financiar su movimiento.