La ampliación del Aeropuerto de Limón deberá superar aún una última fase de estudios, para avanzar en el proceso de contratación que lo convertirá en una terminal de nivel internacional, categoría con la que ya cuenta, pero que no es aprovechada.
El director de Aviación Civil, Marcos Castillo, aseguró que por tratarse de una pista a nivel del mar, es necesario realizar un estudio de mareas y corrientes marinas que solo puede ejecutarse dos veces al año, por lo que la próxima fecha de evaluación es en octubre. Una vez que se cuente con dicho análisis, se avanzará en la elaboración del cartel del plan maestro, dijo, pues ya cuentan con el estudio topográfico.
La estimación de las autoridades es que los términos de referencia para la concesión mediante la cual se desarrollaría dicha ampliación, estén listos en el primer semestre del próximo año, aunque no detalló los plazos en que podrían completarse esas etapas previas al inicio de obra.
El funcionario aclaró que por encontrarse en una fase de desarrollo, tampoco se tienen detalles sobre el costo o el modelo que se seguirá para potenciar esa terminal aérea.
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A inicios del actual Gobierno, el entonces ministro de Obras Públicas, Luis Amador, había indicado que para ejecutar la ampliación era necesario incluso mover la ruta 36 (que comunica Limón con Sixaola), y que ya habían determinado que los terrenos necesarios eran propiedades estatales, por lo que solo era necesaria la reubicación de la vía, así como la mejora en el edificio terminal.
¿Cómo debe ser el nuevo aeropuerto?
De acuerdo con el Plan de Desarrollo Aeroportuario que fue contratado por la DGAC para analizar el futuro de este y los demás aeropuertos del país, sí existe una propuesta previa que contempla una pista de 3.000 metros y una calle de rodaje.
Esa alternativa es considerada por dicho estudio como “ambiciosa y sobredimensionada” y con un impacto ambiental y económico. Además agrega que las opciones de emplazamiento implican una afectación al área del Refugio de Vida Silvestre Protegida Limoncito.
“Se debe buscar promover el desarrollo aeroportuario de Limón y su región de forma progresiva”, concluye el documento al que La Nación tuvo acceso y que en su lugar propone desarrollar un aeropuerto de categoría 4C, que requeriría una inversión de entre $40 millones y $50 millones, con una pista de 2.000 - 2.200 m, con una expansión de 45 metros en el ancho, sin calle de rodaje paralela (en su primera fase) y que permitiría vuelos directos con Estados Unidos y con capitales Latinoamérica.
Esa propuesta contempla la demolición de la actual terminal y la construcción de una nueva edificación de 2.000 m, así como la construcción de parqueos y accesos, una plataforma de viraje, una plataforma para cuatro aeronaves tipo C, entre otras. También considera la necesidad de mover la carretera para habilitar la franja de 140m necesarios para la futura calle de rodaje y potenciales desarrollos.
Urge atención
La actual terminal aérea no solo enfrenta problemas para recibir vuelos comerciales de mayor tamaño, sino que incluso ha sido noticia a causa de la delincuencia.
El año pasado, trascendió que la pista aérea de esta terminal que también es utilizada para vuelos de emergencia, carecía de iluminación debido a fallas en los circuitos eléctricos y robos y afectó incluso el aterrizaje de un vuelo ambulancia que debía traer a un niño herido de bala a la capital a finales de agosto.
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Un mes después, el Gobierno anunció la reinstalación de las luminarias y el tendido eléctrico, así como una serie de medidas para incrementar la seguridad en la terminal, a fin de que este pudiera operar las 24 horas del día.
En esa oportunidad se anunció la inversión de ¢90 millones adicionales para el cambio completo del sistema de luces, pintura y señalización de la pista, así como la construcción de nuevas instalaciones para el Servicio de Vigilancia Aérea, ya que actualmente ellos operan dentro del edificio de la terminal y la compra de drones para mejorar la seguridad.