Cuando apenas iba a cumplir 11 meses al frente de Procomer, James Stanley Martínez renunció, en la sesión de antenoche de la junta directiva, a la gerencia general de esa entidad.
El funcionario, que se encargó de efectuar una fuerte reestructuración en la Promotora del Comercio Exterior (Procomer), se aleja supuestamente para pasar a laborar en el sector privado.
Sin embargo, desde hace varias semanas era prácticamente pública una pugna entre sectores de la junta directiva de la entidad que no permitió, presuntamente, una relación fluida entre la parte administrativa y ese cuerpo director.
Stanley asumió la gerencia general el 26 de noviembre de 1999, un poco más de tres meses después de que la junta directiva despidió a su antecesor Eduardo Alonso.
La salida de Alonso se dio en medio de ataques contra la labor y la orientación de Procomer, también cuestionada por el sector privado en su papel de control sobre la autorización y entrega de los Certificados de Abono Tributario (CAT).
El 9 de julio de este año, Stan-ley advirtió, en un desayuno con periodistas de La Nación , que el país debía entregar a los exportadores armas para competir. Se refirió con ello a las mejoras en telecomunicaciones e infraestructura en general.
Reconoció, en ese momento, que el plan de reestructuración de la entidad causó el despido de 48 personas, un 45 por ciento del total de la entidad.
Los rumores sobre la eventual renuncia de Stanley circularon al inicio de esta semana. Anteayer se le consultó directamente sobre el tema, pero se mostró extrañado por la interrogante y la negó enfáticamente; en la noche de ese día renunció ante la junta directiva.
En la tarde de ayer los rumores se confirmaron, pero de nuevo fue imposible conversar con Stanley. Tampoco se logró contactar al Ministro de Comercio Exterior (Comex), Tomás Dueñas, presidente de la junta directiva de Procomer.
Alberto J. Amador, directivo en representación de los pequeños empresarios, confirmó la noticia y dijo anoche que Stan-ley hizo una muy buena labor.
Reconoció que, pese a ello, el entorno no fue fácil para el gerente general, quien, además, tiene muy buenas expectativas empresariales.