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Lo que Martín Lutero puede enseñarnos sobre la disrupción tecnológica

La lección más duradera del llamado de Lutero a un debate académico es que fracasó.

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GINEBRA – La semana pasada se cumplieron 500 años del día en que un ignoto sacerdote y profesor universitario de teología hizo algo común en aquella época: clavar un anuncio en la puerta de una iglesia. El suyo era para pedir un debate académico sobre la práctica de la Iglesia católica de vender “indulgencias”: la promesa de que el comprador (o un pariente) pasaría menos tiempo en el purgatorio tras su muerte.








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