
El repunte de Álvaro Ramos en la recta final de la campaña no fue suficiente para alcanzar a Laura Fernández. Si bien el aspirante del Partido Liberación Nacional (PLN) logró dinamizar su apoyo en la última semana, la oficialista del partido Pueblo Soberano (PPSO), ya había construido una base sólida desde meses antes.
Entre quienes apoyaron a Fernández, un 59,6% afirmó haberse decidido mucho antes del inicio formal de la campaña y un 20,8% durante esta. Solo un 11,8% tomó la decisión la semana previa a la elección y un 8% el propio día, de acuerdo con la última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos(CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), publicada este miércoles 4 de marzo.
En el caso de Ramos, el patrón fue distinto: un 34,1% de sus votantes se decidió en la última semana, un 26,8% durante la campaña y un 25,1% mucho antes de esta. Incluso, un 14% afirmó haber definido su voto el mismo día de los comicios.
En términos generales, el 44,4% del electorado indicó que tomó su decisión mucho antes de la campaña, mientras que un 22,5% lo hizo durante esta. Casi uno de cada cinco (19,5%) se definió en la última semana y un 10,6% el propio día de la elección.
Rodrigo Chaves impulsó triunfo
Desde antes de que la campaña iniciara oficialmente, la gran duda era si el capital político del presidente Rodrigo Chaves lograría transferirse a la candidatura oficialista. De acuerdo con Ronald Alfaro, investigador del CIEP, los resultados electorales demuestran que así fue.
“Aunque la candidatura no fuese él, pero para todos los efectos, el presidente Chaves fue el candidato, lo que pasa es que formalmente eso no es posible. Se metió a la campaña y gran parte de la discusión giró alrededor de lo que él decía y hacía”, explicó.
A cinco días de las elecciones del 1.° de febrero, Chaves registraba un leve aumento en las valoraciones positivas, la cuales pasaron del 58% el 21 de enero, al 59% en el sondeo publicado por el CIEP el día 27 del mismo mes.
Durante las distintas mediciones efectuadas en los cuatro años del gobierno de Chaves, el CIEP ha insistido en que el respaldo popular al mandatario y su gobierno es diferente al de sus predecesores, porque este se origina en su naturaleza personalista. En esta construcción también ha tenido un rol clave la diputada y vocera oficialista, Pilar Cisneros.
Indecisos apoyaron a Fernández
La alta popularidad de Chaves y la promesa del continuismo, logró a Fernández sumar desde muy temprano en la contienda una ventaja significativa, respecto a sus más inmediatos competidores, que solamente se fue ampliando a medida que la campaña avanzó.
A esto se suma que Fernández fue la candidata que más convirtió personas indecisas en respaldo efectivo, particularmente entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
La mayoría de quienes inicialmente no tenían definida su preferencia y finalmente optaron por una candidatura se inclinó por ella, en los periodos entre octubre - diciembre, entre diciembre - enero, y con mayor intensidad entre enero y febrero.
En el último tramo, Fernández y Ramos igualaron en capacidad de persuadir indecisos. Sin embargo, para entonces la candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) ya acumulaba una ventaja considerable.
La última medición del CIEP antes de los comicios, publicada el 27 de enero, colocaba a Fernández al frente de la contienda con un apoyo del 44%, mientras que Ramos se ubicaba en el segundo lugar, con un respaldo del 9,2%.
Ramos restó apoyo a Claudia Dobles
Según el CIEP, Ramos tuvo un repunto previo a los comicios del 1.° de febrero, producto del apoyo de algunos indecisos y por la transferencia de apoyos desde otras candidaturas. Entre quienes finalmente votaron por él, un 56,3% indicó que previamente había considerado a Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), lo que convierte esa migración en la más determinante.
En segundo lugar, un 21,4% señaló haber valorado a Ariel Robles, del Frente Amplio (FA), mientras que un 14,6% consideró a Fernández (PPSO) y un 7,8% a José Aguilar, de Avanza.
En contraste, entre quienes votaron por Fernández, la mayor proporción (43%) indicó que antes había considerado a Ramos como alternativa. Un 15% mencionó a Natalia Díaz, de Unidos Podemos (UP) y un 10,3% a José Aguilar, de Avanza.
El impulso tardío del candidato liberacionista logró acortar distancias, pero no revertir el respaldo temprano y sostenido que permitió a la candidata oficialista consolidar su triunfo antes del cierre de campaña. Fernández obtuvo 1.243.141 votos, con una ventaja de 381.262 sufragios sobre Ramos, quien alcanzó 861.879.
Apuesta de la oposición falló
Mientras Fernández consolidaba su ventaja, los aspirantes que la seguían —Álvaro Ramos, Claudia Dobles y Ariel Robles— terminaron compitiendo entre sí por el mismo caudal de votantes.
“La oposición tuvo una debilidad al no poder controlar la campaña, en el sentido de convertir más personas indecisas o arrebatar voto. Como eso no estaba ocurriendo, entonces todos ellos se volvían competidores de los mismos seguidores”, explicó Alfaro.
Con un piso de apoyo considerablemente más bajo que el de Fernández, y sin lograr atraer indecisos ni restarle respaldo a la oficialista, sus posibilidades de crecimiento se vieron limitadas. En la práctica, el espacio para expandirse se redujo a disputarse votos entre ellos mismos, lo que terminó ampliando la brecha en favor de la candidata del oficialismo.
“En un partido de fútbol vos dirías, voy a dejar que me haga tantos goles y después, cuando quedan 15 o 20 minutos del partido, ahí te voy a remontar, para por lo menos empatarlo para ir a tiempos extra, lo que pasa es que le dieron mucha ventaja, y el terreno que tenías que recuperar ya era mucho, y si la apuesta era ir a segunda ronda como hemos ido otras veces, podría ser posible, pero no se llegó a ese escenario. La apuesta no se cumplió”, declaró el investigador del CIEP.
