Guatemala. Un apego estricto al libreto, una comunicación fluida entre sus líneas y la táctica de esperar los movimientos del rival, fueron los argumentos que presentó la Selección de Estados Unidos en su debut frente a Guatemala.
El próximo rival de Costa Rica en esta fase eliminatoria, es fuerte en la unidad de conjunto, pero tiene dificultades cuando pierde la posesión del balón, pues la misión de recuperarla se concentra en un solo hombre: Chris Armas.
Su esquema mantiene a un solitario jugador en punta, misión que le encargan al delantero del Chicago Fire, Ante Razov, anotador del tanto con el que los norteamericanos empataron a uno en Mazatenango, Guatemala, el domingo anterior.
El técnico Bruce Arena presentó un esquema conservador frente a los chapines, pues prefirió esperar que los locales tomaran la iniciativa y planteó un 5-4-1, cuando los guatemaltecos comenzaron a sembrar más peligro en el marco del arquero Kasey Keller.
Armas es el encargado de buscar el control del esférico para que sus compañeros puedan desbordar, ya sea por las puntas con Ernie Stewart y Eddie Lewis, o por el centro con Claudio Reyna.
Sus movimientos
La posesión de la pelota es determinante para el equipo de Bruce Arena. Con ella en sus pies, el equipo se convierte en un acertijo difícil de descifrar.
El cuadro defensivo lo constituyen cuatro jugadores, aunque puede variar e incluir a uno más en las labores de la zaga cuando el contrincante crece en el ataque.
David Regis y Tony Sanneh se mueven por el carril izquierdo y derecho y su fortaleza física les permite lanzarse al frente, aunque el técnico prefiere dejarlos en sus funciones en la parte trasera.
Eddie Pope y Robin Fraser son los defensores centrales, que constituyen un bloque compacto que difícilmente se separa y que juega muy bien con sus carrileros.
En algunos pasajes del encuentro ante los chapines, los estadounidenses parecían estar jugando en casa y crearon mayores situaciones de peligro en el marco de Edgar Estrada.
El secreto: Armas tenía el control del balón en la mediacancha y Reyna pudo unirse al frente de ataque.
Mientras Armas se dedica a la marca, Lewis corre la banda izquierda, Stewart lo hace por la derecha y Reyna, que funciona como enganche, se dedica a crear juego, pero pocas veces colaboran con la marcación.
Adelante, los dos hombres son rápidos y fuertes en el choque con los defensores. Jones baja frecuentemente a colaborar con el medio para ser superiores numéricamente cuando pierden el balón.
Razov, en cambio, es un jugador de área, raras veces abandona ese sector y espera mucho la contribución de sus compañeros para concretar. Posee grandes virtudes en jugadas de táctica fija y es hábil en los remates de media distancia.
Entre los puntos débiles del equipo figura el cansancio que agobia a la parte baja una vez avanzado el partido, pues empieza a ceder espacios. Esto obliga a que Armas baje y se una al bloque, por lo que se pierde un hombre más en la media y empieza a regalar la iniciativa.
Uno de sus puntos altos es el juego aéreo, pero fallan a la hora de enfrentar a jugadores ricos en técnica y velocidad, lo que los compromete al caer en exceso de faltas.
La media es una línea bastante compacta, Cobi Jones se une a Claudio Reyna y mantienen el balón en su zona, retardan el juego y esperan que Stewart y Lewis le brinden la apertura por las bandas.
Sin tener un juego vistoso, como ha sido la constante de los norteamericanos, su calidad en el terreno va en crecimiento y es digno de prestarle atención, pues es un cuadro decidido a conseguir puntos dentro y fuera de casa.
* Mario René Arenas es redactor de deportes del diario elPeriódico de Guatemala