La administración de Donald Trump como presidente de Estados Unidos continúa con su política de la “motosierra”, pese a que el mandatario le pidió a su asesor, Elon Musk, utilizar un “bisturí” para recortar gastos. Las medidas más recientes podrían implicar que 75 millones de niños no reciban las vacunas de rutina por los próximos cinco años, según la Alianza Global para la Vacunación e Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés). Incluso, la escasez de inoculaciones podría provocar la muerte de 1,2 millones de menores alrededor del mundo.
Esto ocurriría debido a la decisión del gobierno estadounidense de retirar el apoyo financiero a GAVI, la organización que ha ayudado a comprar vacunas de alta necesidad para niños en países en vías de desarrollo. Se estima que GAVI ha salvado la vida de 19 millones de niños desde su creación, hace 25 años.
Costa Rica se benefició de las estrategias de vacunación de GAVI en 2021, durante la pandemia por la Covid-19. El país recibió 260.000 inyectables de la marca AstraZeneca gracias a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a GAVI. Es decir, nuestra nación recibió el 13% de las 2 millones de dosis contratadas por ese mecanismo global.
El recorte del apoyo financiero para la alianza se enmarca en el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que comenzó desde que Donald Trump llegó por segunda vez a la Casa Blanca.
En un documento de 281 páginas enviado por la Usaid al Congreso de Estados Unidos se evidencia la cantidad de proyectos de ayuda exterior que se cancelaron. Según The New York Times, la agencia norteamericana mantiene solo a 869 de los 6.000 empleados que alguna vez tuvo.
La administración frenó 5.341 proyectos desarrollados por Usaid y mantendrá solo 898. Entre los programas cancelados se encuentra la financiación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que vigila enfermedades que pueden transmitirse de animales a humanos, como la gripe aviar.
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El gobierno de Donald Trump continuará las subvenciones para medicamentos contra el VIH y la tuberculosis, así como las ayudas alimentarias a países que enfrentan guerras civiles y desastres naturales.
Según The New York Times, el ministro de Salud de Sierra Leona, Austin Demby, advirtió que el desfinanciamiento de los programas de vacunas tendrá repercusiones en todo el mundo. Esa nación africana lucha actualmente contra un brote de viruela símica, para lo cual GAVI proporcionó tanto vacunas como ayuda logística.
Los recortes a los presupuestos para ayuda internacional son apadrinados por el magnate y asesor presidencial, Elon Musk, que dirige el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) pese que no es empleado público.
Fue Musk quien encabezó el desmembramiento de Usaid, que implicó la supresión del 92% de los fondos para programas de la agencia en el extranjero. El presupuesto de esa iniciativa ascendía a $42.800 millones, es decir, 42% de la ayuda humanitaria mundial.
Sin embargo, el desmantelamiento de Usaid no pasa desapercibido en el Congreso. Aunque la decisión fue unilateral de la Casa Blanca, el gasto en programas de salud individuales, como el VIH y la vacunación, es asignado por el órgano legislativo, por lo tanto, no está claro que Trump y Musk tengan la facultad para desechar 25 años de cooperación internacional. Esto se debate actualmente en estrados judiciales.
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Aunque los documentos proporcionados por Usaid al Congreso muestran un panorama general, los próximos meses y años evidenciarán las verdaderas consecuencias de la disminución en la vacunación, especialmente tras apenas cinco años de que el mundo se recluyó debido a una pandemia global.
Por el momento, Estados Unidos renuncia a su histórico protagonismo como benefactor y aliado de los países en desarrollo, que se remonta a la administración de John F. Kennedy. Millones de niños quedarán expuestos a las enfermedades infecciosas más virulentas.
