
La visita de la escritora y periodista española Julia Navarro a Costa Rica, en el marco de la promoción de su más reciente novela, El niño que perdió la guerra, representa un encuentro especial tanto para ella como para sus lectores ticos, acercando aún más su historia a sus seguidores.
Como es su costumbre, la escritora aborda en esta obra un relato de ficción inspirado en realidades que la inquietan y la llevan a buscar respuestas, tal como lo ha hecho a lo largo de 35 años de trayectoria
En la novela, Navarro sitúa la historia en un periodo especialmente convulso: los años de la Guerra Civil Española y la dictadura de Franco, así como la época de una Unión Soviética convertida en la prisión de un “hombre de acero”: Stalin. Dos dictadores que, desde extremos opuestos, encadenaron la libertad de sus pueblos.
Lo hace desde la mirada de un niño exiliado, de una madre que extraña y de una mujer que ama sin esperar nada a cambio. También desde la perspectiva de los niños separados de sus familias, de los hombres refugiados, de las víctimas de los campos de concentración y del desarraigo.
Navarro está de visita en el país no solo para hablar sobre su novela, sino también para compartir conocimientos y experiencias con autores, periodistas y público en general. En un espacio libre de sus compromisos en suelo tico, la escritora conversó con La Nación.
‐Vuelve a Costa Rica para compartir su trabajo con sus seguidores. ¿Cómo se siente ante esta nueva oportunidad en el país?
‐Es mi tercer viaje a este país y me resulta muy estimulante, muy interesante el contacto con los lectores. Ayer (miércoles) tuve un primer encuentro con varios clubes de lectura, hoy (jueves) otros y mañana (viernes) habrá más. Lo que quiero, sobre todo, es aprovechar para eso, para estar con los lectores de Costa Rica.
‐Este libro es un reflejo de muchas realidades, aunque está ubicado en un contexto histórico de hace muchos años. Sin embargo, también tiene un gran valor en la actualidad, ¿qué la inspiró a escribirlo?
‐Siempre digo que he necesitado vivir toda una vida para escribir novelas. En ellas están mis preocupaciones reflejadas a través de los personajes y las temáticas. Estas preocupaciones tienen que ver con la libertad, con la alerta que todos podemos tener ante el auge de las autocracias y de los regímenes totalitarios.
”Tiene que ver con la tragedia de aquellas personas que tienen que dejar sus países huyendo de la guerra, de la violencia, de la miseria. Tiene que ver con todo eso, con una ola de intentos de censura que, en estos momentos, incluso en las democracias, se está produciendo”.
‐¿Qué inquietudes están representadas en la novela?
‐Son ejes que, a través de distintas historias de personajes diferentes, están presentes, como el problema de la identidad y el desarraigo. Eso es lo que los lectores encuentran en mis novelas, pero al final, en mi caso, yo termino escribiendo de lo que a mí me importa y de lo que a mí me preocupa.
‐Anteriormente, usted había dicho que viaja por el alma de sus personajes y que busca respuestas a través de ellos: ¿Las ha encontrado? ¿Cuáles ha encontrado?
‐Creo que el camino para intentar encontrar las respuestas es andarlo. A veces no las llegas a encontrar, pero si te pones en marcha y empiezas el camino, pues estarás por lo menos intentando. Mientras recorres el camino te estás haciendo preguntas y estás buscando esas respuestas.

”A través de mis novelas, lo que intento es viajar a lo más profundo de la condición humana. Yo no hago novelas históricas, escribo sobre la condición humana. Me interesa buscar en los claroscuros de los seres humanos: la lucha por la libertad, la esperanza, el arte, la libertad de expresión, las persecuciones, la identidad, la tragedia de emigrar... son todas cuestiones que aparecen una y otra vez en mis novelas".
‐¿Hay inseguridades o miedos al momento de abordarlos?
‐Para mí, cada novela es como si fuera la primera. Tengo la impresión de estar siempre examinándome delante de los lectores porque les tengo respeto. Por lo tanto, nunca doy nada por hecho.
‐De periodista pasó a escritora de novelas. ¿En qué momento de su carrera se ha encontrado experimentando ambas etapas?
‐El periodismo me ha dado las herramientas para escribir mis historias, me ha permitido conocer a gente y lugares que nunca habría conocido. He vivido otras realidades, he visto lo que hay detrás del escenario. Esas son herramientas más que poderosas.
”Tanto el periodismo como la literatura tratan de escribir historias, son dos caminos paralelos. El periodista cuenta una historia fruto de la realidad, y el escritor cuenta una historia fruto de la imaginación, pero al final se trata de lo mismo: de contar una historia”.
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